Archivo de la etiqueta: martirio

¡Libertad Religiosa!

Broken Cross

 

¡En nombre de la libertad te impido ser libre!

¡La “libertad religiosa” ha sido esgrimida tantas veces como argumento para impedir la libre y pública profesión religiosa!

Muchos, enemigos de la religión, y más particularmente enemigos de Cristo, hablan de libertad religiosa para tras la falacia dialéctica ocultar la verdadera acción e intención que les mueve: ¡la persecución religiosa!

Y es curioso que cuando se descubre hacia que religión apuntan todas las armas anti-religiosas, es el cristianismo el que se presenta a lo largo de la historia como la víctima propicia de la mayor y más encarnizada persecución que jamás se haya emprendido contra colectivo humano alguno.

Y es que el cristianismo, y en especial el catolicismo porta esta seña de identidad desde sus orígenes; Jesucristo fue perseguido, primero sutil y maliciosamente, más tarde abierta y violentamente hasta que lo clavaron en un madero; los primeros cristianos fueron perseguidos en toda comunidad judía, más tarde fueron perseguidos por el Imperio Romano; a la lista histórica de perseguidores de Jesucristo se suman un sinfín de sectas, movimientos, religiones: arrianos, musulmanes, hindús, comunistas, masones, liberales, etc. Y especialmente a los católicos se suman cristianos anglicanos, protestantes, acatólicos y demás.

Y es que claro, a los cristianos es fácil perseguirlos, acosarlos, oprimirlos y martirizarlos; profesan aquello de pon la otra mejilla, y hay que perdonar siempre. Además, si se atreven a responder o a defenderse, sus enemigos lograrán manipular la información, incluso la historia para que aparezcan ellos como los perseguidores (claro ejemplo la infamia y negra leyenda de las cruzadas que intentaban recuperar aquellos territorios cristianos arrebatados cruel y genocidamente en la expansión violenta y encarnizada del islám).

Hoy la persecución en nuestra patria empieza a dejar de ser sutil. Se levantan voces frente a toda una Nación Católica como España que pretenden acabar con las celebraciones católica, con  la enseñanza católica, que ha arrasado con los valores morales y las costumbres evangélicas y se atreven a corear impunemente que van a quemar la “Conferencia Episcopal”, como si eso de quemar iglesias, seminarios y conventos fuera a ser algo original o novedoso en nuestra historia.

Pero los católicos aguantamos todo menos lo que no se puede aguantar. ¡Sí!, vocación de santos, pero no de imbéciles o gilip… (perdón). Es deber supremo del católico, exigencia divina me atrevería a decir, defender la patria, la familia y la fe de nuestros padres; ¡cuidado con la furia de las legiones!

Hemos echado una mirada atrás, a nuestros hermanos mexicanos y su célebre “Cristiada”. Cristiada que comenzó en Jerusalén hace ya casi dos mil años. Cristiada que nadie jamás podrá vencer porque se sustenta en la misma sangre de Cristo y de aquellos mártires que entregaron su vida perdonando a sus agresores y renunciando al supremo derecho a defenderse.

3034SEPTIEN

Hoy, en esta España herida, en este mundo moribundo de injusticia, intolerancia y opresión de poderosos y pervertidos, enemigos de Dios, del Dios en Jesucristo, elevamos nuestras oraciones para que la paz sea posible y la hordas infernales y maléficas no horaden la tranquila convivencia de nuestras gentes que a precio de sangre fue ganada.

 

¡QUIEN CON INFANTES PERNOCTA, EXCREMENTADO ALBOREA!

Sentimos una gran tristeza y pesar al contemplar aquello que supuestamente sería el cuerpo traspasado de nuestro Señor Jesucristo sujeto al signo marxista de la hoz y el martillo. La tristeza se convierte en profundo sopor, cercano quizás a la agonía, cuando contemplamos dicha escenificación sobre las manos del Santo Padre Francisco y bajo su cara sonriente.

Algunos dicen que el Papa al contemplarlo exclamó “eso no está bien”, pero si no esta bien no puede acogerse entre las manos y agradecer el gesto y signo realizado por el mandatario marxista, y menos ofrecer una sonrisa de complacencia.

El vídeo de la escena hay que verlo entero:

Nuestro dolor acompaña al dolor de la Iglesia entera, de la Iglesia fiel, de la Iglesia sufriente que tanta sangre a derramado y sigue derramando bajo el yugo marxista.

Quiera Dios que esta horrible violación de la dignidad cristiana, que el señorito Evo Morales a propinado a la Iglesia Universal, sirva de experiencia y aprendizaje para que jamás pueda volverse a dar pie a tan repudiable ofensa.

Un dicho muy español, refinado en sobre manera porque de otro modo suena chabacana e impropiamente, dice que: ”quien con infantes pernocta escrementado alborea”.

Quizås alguien quiera repetir hoy aquello que a tantos ha burlado: “no hay presos políticos en los regímenes marxistas”. ¿Por qué no visitarlos a ellos en vez de a sus opresores? El mismo Felipe Gonzålez tuvo que tomar las de Villadiego cuando pudo contemplar en primera persona las bonanzas del otro tan admirado régimen bolivariano.

Vocación Martirial!

Si echamos una mirada atrás viendo el recorrido social e ideológico de los últimos 40 años, podremos quizás intuir el devenir de los próximos 40.

Y es que parece que en nuestra batalla social contra el mal y en defensa del bien común, los católicos, parece digo, abandonamos nuestras trincheras, otra hora posiciones victoriosas, depusimos nuestras armas y brazos en alto comenzamos a caminar hacia el enemigo en la falsa esperanza que cuanto menos respetarían la convención internacional de los derechos humanos. Pues después de estos 40 años, hagan ustedes balance.

Y si el balance actual, tras 40 años de avenencia e intento de vencer al enemigo (quizás de risa) sin armas y en actitud de sometimiento esto es lo que tenemos, ahora que el enemigo también ha abandonado sus trincheras adoptando una clamorosa actitud de victoria, blandiendo sus armas amenazantes y sin avenirse a razón o entendimiento alguno que no sea el un incondicional sometimiento a sus caprichos, imagínese cada uno que es lo que nos puede esperar en estos 40 años que tratamos de intuir. Yo con mis casi 50 no esperó ver sino apenas la mitad, con la ayuda de Dios.

Alguien dijo a finales del S. XX que el católico del S. XXI o tendría que ser un verdadero místico o no podría ser verdaderamente católico. Hoy vemos como no es suficiente el misticismo para afrontar la terrible persecución cristianofóbica a la que estamos siendo sometidos en todos los frentes, para soportar la perversa ideología de género que hoy se nos impone degradando las más inocentes conciencias infantiles, para convivir con el asesinato sistemático de cientos de miles de seres humanos inocentes en las mismas entrañas maternas, para poner no sólo la otra mejilla sino la espalda, el estómago y la honra ante el acoso, la amenaza, el atentado, la difamación, la ridiculización y marginación de los católicos en los ambientes sociales del trabajo, la política, el ocio, la cultura e incluso en la actividad económica.

Hoy, frente a tantas formas de persecución religiosa, desde la más sutil y tierna presión psicológica a la mås brutal y despiadada decapitación, sólo se puede ser católico confesional con una clara e irrenunciable vocación martirial.

Nuevos mártires

martires_cristianos

Hermanos ¡ alegrémonos!. La Iglesia verdadera se llena de nuevos mártires. Su sangre recién vertida fertilizará nuevos pastos. El fenómeno no es nuevo, ya lleva unos cuantos años, en los que el número supera con grandes creces los de los primeros cristianos, aunque hasta ahora no nos hayamos enterado porque no hayamos querido o porque más bien se ha silenciado. ¿ cuántos son? no lo sé, lo he buscado: unos dicen que cien mil, otros que mil quinientos cada año. Las cifras son elevadísimas, y no lo olvidemos, nuestros hermanos, por defender aquello que nosotros decimos que profesamos y por lo que estamos tan ufanos. Muchísimos más mueren “sin motivo”, por ellos mismos, o por la falta de caridad humana. En todos hemos de ver a Cristo, pero especialísimamente en estos elegidos, bendecidos en su martirio.

Hermanos ¡ preparémonos!. Mientras ellos mueren nosotros andamos de paisano, como si no pasara nada o aún lo sintiéramos muy lejano. No lloremos por ellos, oremos con ellos para que nuestro Padre nos llene de su Espíritu. Lo reconozco, siento miedo. El pasado domingo, en la celebración en la Catedral me preguntaba ¿ si ahora nos asaltasen que con escopetas y nos dijesen: que salgan los que no sean cristianos…cuántos nos hubiésemos quedado?… y lo más importante ¿ me hubiese yo quedado?.

Se me hace difícil hablar en estos términos. Se tiende a destacar más la barbarie humana. Parece más bien diabólico. Pero lo que nos interesa señalar es la grandeza de la redención de Cristo; cómo estos nuevos mártires han sabido quedarse con la perla y han dejado la hojalata.

Espero que meditemos que realmente sin Él no somos nada, mientras con él todo lo podemos. Que su sangre caiga sobre nosotros y nos limpie de nuestras miserias, que no nos quede nada.