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LAS URNAS DEL TERROR.

Los españoles nos enfrentamos el próximo 20 de Diciembre a una nueva oportunidad de expresar nuestra voluntad, de dejar hablar a nuestra conciencia.

Tristemente, esta nuestra democracia manipulada y controlada, nos ha convencido de que el acto de votar no es más que la participación en un juego en el que apenas somos, todos juntos, como una fuerza de marea.

Pero la realidad del voto es otra. La democracia verdadera permite al individuo, en la altura de sus capacidades, expresar lo más íntimo de sí mismo a través de la elección de aquel modelo de sociedad que desea. El malvado deseará un modelo de sociedad perverso, el bondadoso un modelo de sociedad en el que impere la justicia, el bien común y la paz.

Entre estas dos posturas, dejarse convencer por criterios de conveniencia o de males menores no es más que ponerse a negociar con el diablo. Y si Dios no negocia con el mal, ¿somos nosotros acaso más que Dios para decidir sobre males menores o conveniencias que permiten la extorsión, la opresión y la masacre?

Tan asesino es el que dispara el arma homicida como el que la provee para tal acción.

Con nuestro voto en estas elecciones proveemos a los políticos electos de las armas necesarias para hacer el bien o el mal. Como nos recordaba Monseñor Munilla, un católico no puede plantearse la opción de votar a ninguno de los partidos que actualmente poseen representación parlamentaria, principalmente porque no hay ninguno contrario a la abominación del genocidio que terroríficamente impera en nuestra sociedad matando cada año a cerca de 130.000 niños no nacidos premeditada y deliberadamente.

Aquel que da su voto a los partidos que no se oponen frontal y radicalmente a la ley del aborto se hacen colaboradores necesarios de tan funesta ley. Aquel que da su voto a partidos que no optan radicalmente por el bien común y la justicia social se hacen enemigos de ellas. Aquellos que en estas elecciones no expresen su horror frente al genocidio que nos rodea y frente a la estructura de la muerte que a través de las clínicas del terror y la abominación han equiparado nuestra sociedad a aquella triste Alemania estructurada en campos de exterminio, se hace tan asesino como el cirujano que tritura y descuartiza al niño en el vientre materno con el amparo de la ley.

¡Te exhorto!, Católico Español, ¡te exijo en el nombre de Dios! que a los pies de la Cruz de nuestro Señor Jesucristo abras tu corazón y limpies tu conciencia, y tras un examen límpido y sincero decidas votar por la vida, por el bien y la justicia. No manches tus manos con el voto de la sangre.

¡No conviertas las urnas de la democracia en urnas del horror!

Estimada Olga!

logoull

 

 

Estimada Olga:

Me animo a dirigirte estas palabras después de haber recibido la noticia de que no has logrado el Rectorado de la Universidad de La Laguna al que optabas frente a D. Antonio Martinón.

A pesar de  ser estudiante  en este año de la ULL y tener dos hijos cursando diferentes estudios en ella, no tenia el gusto de  saber de tí hasta que a mis oídos llegaron las noticias de las elecciones universitarias para la elección de Rector.

Mis múltiples responsabilidades no me dejaron mucho tiempo para interesarme especialmente por las diferentes candidaturas y los distintos proyectos que de ellas pudieran llevarse a cabo. Por medio de una profesional universitaria de la ULL y hablando de este tema, pareció entenderse que entre las diferentes candidaturas sólo tu manifestabas, aunque solo en el ámbito privado, una profesión católica y adhesión a la moral y doctrina de la Iglesia.

Tengo claro que este planteamiento va contracorriente, pero los estudiantes católicos y los miembros de la ULL católicos seguro desearían ver reflejados los principios de moral y costumbres cristianos en el gobierno y administración de la ULL.

Cuando pregunté a mi hija por la campaña y por la información que de los candidatos llegaba a los estudiantes, me comentó que entre los estudiantes de la facultad de filología parecías como candidata de opción política afín a “Podemos”. Eso me dejó sorprendido, no por la opción en sí, sino por la desinformación completa de los estudiantes.

Algo debemos cambiar Olga. Si no sentimos el orgullo de la profesión de fe de nuestros mayores, si no ponemos por delante nuestros valores y fundamentos cristianos, quizás al final nos encontramos con lo que nos merecemos.

Hay algún sindicato estudiantil universitario que está siendo perseguido, difamado y atropellado en la ULL por su clara adhesión católica. Estos, que son nuestros hijos, orgullosos de la fe de sus padres que ellos libremente profesan, no encuentran el apoyo de profesores y catedráticos, salvo excepciones, que les apoyen y fortalezcan con el ejemplo sus convicciones. No porque no los haya, pues la amplia mayoría del profesorado y alumnado en otros ámbitos se confiesa libremente católico, sino porque parece que la Universidad tiene ese prejuicio izquierdista que amedrenta y acobarda a la amplia mayoría tan perseguida y atropellada en historia.

Lamento personalmente que no seas la nueva rectora pero espero que el nuevo rector, al cual no tengo el gusto de conocer, sea Rector de todos.

Este católico, hijo de católicos, padre de católicos, hermano de católicos, nieto de católicos, y amigo de todos los que lo son de la Verdad, te desea la mejor de las dichas.

 

 

Elecciones

cristianos perseguidos (India)

 

Si he de ser sincero, no se muy bien a quien votaré en las próximas elecciones, ni tan siquiera se si llegaré a votar, lo que si se es a quien no votaré: no puedo votar a ningún partido o representante político que apoye, promueva o consienta abominables leyes que permiten quitar la vida a los seres humanos más indefensos y necesitados de amparo y protección; mi voto no contribuirá a derramar ni una sola gota de sangre más de los más inocentes; tampoco puedo votar a aquellos que ponen el grito e el cielo si se daña una mata de poseidonea pero callan y miran hacia otra parte cuando masacran a nuestros hermanos cristianos; jamás obtendrán mi voto aquellos que promueven la promiscuidad entre los más jóvenes, promoviendo inmorales y violentadores programas de educación afectivo sexual en los que se impone una ideología degradante y de genero vulnerando el más fundamental de los derechos de los padres a la educación ética y moral de sus hijos conforme a sus convicciones; no podrán engañarme con más miedos y temores los mismos políticos que han arrancado los crucifijos de las escuelas y hospitales y como predicadores de una nueva seudoreligión impuesta, y que luchan denodadamente por un estado aconfesional y laicista.