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Igualdad no es identidad!!

Todo tiene una razón. A veces ésta se oculta en la oscuridad. ¿Por qué negar la diferencia sexual entre hombres y mujeres? Iguales en dignidad, derechos y deberes, sí. Pero, ¿por qué manipular lo que es un fundamento inalienable de nuestra identidad individual y personal? Acaso, ¿algunos pretenden que dejemos de ser “seres humanos”?

Http://eldia.es/movil/2015-12-07/canarias/32–Navidad-regala-igualdad-campana-canaria-juguetes-sexistas.htm

La imposición de la ideología de género sigue su curso sin que encuentre una oposión frontal, salvo aquellas acalladas voces eclesiales.

Hoy contemplo hipertérrito el artículo del periódico El Día, y no puedo sino que encomendarme con mayor fervor a Aquella que siendo mujer se convirtió en Madre de Dios.

LIBERTAD no es libertad constitucional!

Hago un repaso a mis miedos y reparos y, mås allå del caråcter impetuoso que me configura, descubro que si no venciara en tantas objeciones sentiría verdaderamente el yugo totalitario y opresor que el Estado liberal camufla socialmente a base de pan y placer (estado del bienestar le llaman).

Por ahí andan pidiendo que se pene a quien hable bien del régimen del Generalísimo Franco; otros nos advierten que arderemos como en el 36; los hay que pretenden coaccionarnos para que abandonemos la defensa del derecho natural y nos arrogemos desmelenados a los brazos de la perversa y sodomita ideología de género; algunos, cada vez mås, ridiculizan y persiguen a los jóvenes que pretenden vivir su fe, la católica claro porque si fuera la musulmana puente de plata que el miedo todo lo puede, con naturalidad allá donde se encuentren; muchos exigen e imponen el asesinato premeditado de seres humanos inocentes como un derecho gratuíto y facilitado por el propio, permitanme que lo diga, antiestado. El totalitarismo liberal impone el liberalismo, y al que no le guste, que se lo trague.

La LIBERTAD de los hijos de Dios, anuncia San Pablo es la libertad de no pecar, es la libertad de hacer el bien y rechazar el mal. La LIBERTAD no es la libertad constitucional de los decadentes estados occidentales, como nuestro antiestado en el que una Constitución impuesta bajo la apariencia de un espíritu conciliador, se ha manifestado como un depravado espíritu del mal. Y es que no se puede llamar al mal bien ni al bien mal, yo creó que ese es el pecado contra el Espíritu Santo que no serå perdonado en esta vida ni en la venidera. No se puede proclamar que todos tienen derecho a la vida, y después pretender que es conciliable, tan taxativa aseveración, con la muerte provocada de los no nacidos, ancianos, enfermos y ya veremos quien mås.

El antiestado ya se va manifestando, con el asesinato de sus propios miembros, con el rechazó radical de Dios, con la inversión del Derecho Natural, con la inmoralidad impuesta a jóvenes y mayores, con el falseamiento público de nuestra historia.

Sólo Dios sabe a qué nos está llamando. Qué Él, Omnipotente Creador, nos de la fuerza y el espíritu necesarios.

El que trata al lector como un imbécil es un imbecil !!!

Siempre la realidad supera toda ficción. Ante el desánimo y la dificultad busco siempre el auxilio de la Esperanza. Esperanza que principalmente encuentro en el trató íntimo con Jesús en el Sagrario, y especialmente en la mística de su Sacratísimo Corazón.

Hace dos días encontré un comentario en el blog de la Cigoña http://infovaticana.com/blog/cigona/pablo-dors-siempre-me-parecio-un-error/ sobre lo publicado por un individuo que se presenta como pastor de rebaño y escritor afamado. Nunca comento los posts de otros blogs pero en este caso no pude evitarlo: “Este tío es un imbécil!”

Han pasado dos días y me pesaba en la conciencia calificar de tal modo a un ser humano, a pesar que tantas veces no faltan razones. Hoy me he quedado más tranquilo cuando he encontrado que es el mismo autor el que así se reconoce: http://www.elconfidencial.com/cultura/2015-02-12/pablo-d-ors-el-que-trata-al-lector-como-un-imbecil-es-un-imbecil_708282/

Y es que el texto que pública la revista digital vida nueva, es infumable, impresentable, ofensivo, degradante y convierte a su autor en un apóstata de la fe católica. Sí, rebasa con creces la posible calificación de simple apostasía.

Léanse el texto,  que va a dar de que hablar, y consulten el catecismo de nuestra Iglesia Católica, para darse cuenta que este tío ni es católico ni se acerca remotamente a la verdad de nuestra fe.

Lo que no entiendo es como un individuo de esta calaña, puede seguir siendo reconocido como pastor de la Iglesia, y mås aún Consultor del Pontificio Consejo para la Cultura que preside el cardenal Ravasi. ¿Estamos locos? ¿Pretendemos la demolición de la fe de nuestros padres y de la Iglesia? ¿Acaso el objetivo es borrar la cruz de la faz de la tierra?

Se exige una explicación. Se exige una reparación. Se exige una pena canónica para quien procede con tal desprecio y deshonra contra el Sacratísimo Sacramento, contra la Inmaculada Hostia, contra el mismo Cristo y el Sagrado Sagrario. Se exige una pública disculpa y corrección a la publicación y editorial que ampara tal ignominia.

De bondades y justicias…

No me canso de repetirlo! Aún cuando sabemos que no somos del mundo, pretendemos ser aceptados por el mundo. Asumimos los criterios del mundo y no somos capaces de enfrentarnos a él.

Tristemente los católicos, incluso aquellos de mejor voluntad, nos encontramos sumergidos en una espesa confusión. No somos fieles al carisma y a la misión que como cristianos y católicos nos corresponde.

¿Es que acaso Alá puede ser confundido con el Abba de Jesucristo, o puede Jesucristo ser relegado a un profeta secundario para reconocer a Mahoma como el único profeta? ¿Puede ser esto, ni tan siquiera, considerado por un católico?

¿Es posible que hoy, por la evolución de los tiempos, un pecador no arrepentido y no dispuesto a dejar de pecar, adúlteros, invertidos, afeminados, ladrones, codiciosos, borrachos, estafadores e idólatras, vayan a heredar el Reino de Dios? ¿Es posible que no vayamos a morir en nuestros pecados aún cuando rechacemos que Jesús es el único que puede decir de si mismo “yo soy”?

Y si esto no es posible, no puede ser y no puede caber confusión para un católico, ¿cómo es posible que permanezcamos indiferentes conviviendo y conveniendo con la abominación de la perdición?

Tal como afirma San Gregorio de Nisa, la bondad va unida con la justicia, y la sabiduría no estå separada de ellas, pues propio de la sabiduría es discernir lo que es justo, para que nadie pueda asociar la necedad a la verdadera justicia.

Hoy más que nunca estamos llamados a presentarnos como hostias vivas dispuestas a participar de la Verdad y la Vida, y compartir, con Aquél que nos las ha merecido, el doloroso camino de la propia inmolación.