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Vida Social!

Parece que a los Católicos nos cuesta admitir nuestro catolicismo. Creo muy fundadamente que la crisis evangelizadora, que atraviesan principalmente las sociedades “occidentales”, son debidas en gran medida a la falta de testimonios vivos de nuestra fe. No me refiero a los grandes testimonios de personajes excepcionales sino al testimonio que, tú y yo como católicos, deberíamos haber dado en cada circunstancia de nuestra vida.

El primer y más importante acontecimiento en nuestra vida, después del divino acto de nuestra concepción, fue el también divino Sacramento del Bautismo que recibimos como don de amor sobre natural gratuíto.

Pero claro, presas de una sociedad modernista, pasamos de ser católicos a cuestionar el catolicismo. Además desde un cuestionamiento de ignorancia, pues bien pocos son los que conocen la doctrina que supuestamente profesamos y menos aun los que verdaderamente la conocen y desean verdaderamente profesarla.

Hoy, en esta España tan deplorable en tantos aspectos, los católicos, los laicos católicos, estamos llamados más imperativamente a ser luz del mundo y sal de la tierra. ¡Hombres y mujeres de Catecismo! Puro y duro; asomate a él, al Catecismo de la Iglesia Católica, y descubrirás los tesoros de la fe de tus mayores.

Hombres y mujeres de Catecismo que ante todo y ante todos presenten su identidad de Católicos como luz, como testimonio fidedigno de seguimiento de Cristo y fidelidad a la Iglesia. Laicos comprometidos en todas las facetas sociales, culturales y políticas de nuestra nación, como Católicos, que lo somos, y como ciudadanos libres que tenemos derecho. Hijos de Dios que deslumbren en esta sociedad decadente a través de la proliferación exponencial de asociaciones y organizaciones Católicas de nombre y profesión que hagan llegar al mundo el Evangelio en todas la dimensiones ya citadas:

Asociaciones Católicas de Profesionales

Asociaciones Católicas de Jóvenes

Asociaciones Católicas de Mujeres

Asociaciones Católicas de Hombres

Asociaciones Católicas de Intelectuales

Asociaciones Católicas de Artistas

Asociaciones Católicas Políticas

Asociaciones Católicas Obreras

Asociaciones Católicas Científicas

Asociaciones Católicas Teológicas

Asociaciones Católicas Universitarias

Asociaciones Católicas de laicos comprometidos en toda dimensión humana, siempre fieles a la Doctrina, el Magisterio y la Tradición.

Y esta es exigencia de nuestra fe, y así lo explicita la doctrina que afirmamos profesar:

Catecismo de la Iglesia Católica

1893.- Es preciso promover una amplia participación en asociaciones e instituciones de libre iniciativa.

Cf.2442.- Corresponde a los fieles laicos intervenir en la vida política en la organización de la vida social.

2442.- Corresponde a los fieles laicos animar con su compromiso cristiano las realidades temporales y, en ellas, procurar ser testigos y operadores de paz y justicia.

¿Catequistas o catecúmenos?

Ayer teníamos una conversación distendida sobre la necesidad de conocer la doctrina de la fe que profesamos. Algunos se quejaban de que la jerarquía no toma partido en las cuestiones vitales de la vida social, otros reclamaban textos que puedan indicarnos fielmente el depósito de nuestra fe; yo, por una vez simplón simplón exclamaba: ¡catecismo, catecismo!

Y es que uno de los grandes males por los que atraviesa nuestra Iglesia es la insondable ignorancia doctrinal en la que mayoritariamente esta embuído el mundo seglar.

Pareciera que la inmensa mayoría de los católicos debiéramos volver a embarcarnos, esta vez en un serio proceso catequético como catecúmenos. Una de nuestras principales obligaciones para con la Iglesia, y para con nosotros mismos, debiera ser el conocimiento profundo de la doctrina que, supuestamente, profesamos y que debiéramos exponer abierta y valientemente en público y en privado, a tiempo y a destiempo.

El Catecismo de la Iglesia Católica es un regalo maravilloso que el Espíritu Santo nos ha procurado. Tenedlo siempre a mano, es el aceite de nuestras alcuzas, la piedra para afilar la espada de la palabra. Debe ser nuestro libro de referencia después de las Sagradas Escrituras; acudid a él sobre  cualquier tema, lo encontrareis clarificado y  con innumerables referencias que os llevarán, si fuere menester, a documentos eclesiales y magisteriales donde profundizar en la doctrina.

A modo de ejemplo, propongo algunas perlas sobre distintos temas de actualidad, es muy fácil encontrar cualquier cuestión suscitada, a través del índice analítico, el general y enriquecerse con el índice de textos:

* Creados a la vez el hombre y la mujer son queridos por Dios el uno para el otro. Son queridos por Dios en una perfecta igualdad en tanto que personas humanas.

* El misterio de la Resurrección de Cristo es un acontecimiento real que tuvo manifestaciones históricamente comprobadas. Es imposible interpretar la Resurrección de Cristo fuera del orden físico, y no reconocerlo como un hecho histórico.

* Los laicos tienen como vocación propia el buscar el Reino de Dios ocupándose de las realidades temporales y ordenándolas según Dios.

* La autoridad exigida por el orden moral emana de Dios. La autoridad no saca de sí misma su legitimidad moral. Solo se ejerce legítimamente si busca el bien común. La comunidad política y la autoridad pública pertenecen al orden querido por Dios.

* Un número apreciable de hombres y mujeres presentan tendencias homosexuales profundamente arraigadas. Deben ser acogidos con respeto compasión y delicadeza. Se evitará, respecto a ellos, todo signo de discriminación injusta. Las personas homosexuales están llamadas a la castidad, y deben acercarse gradual y resueltamente a la perfección cristiana.

¿ESTADO CONFESIONAL?

Me hago la pregunta de, ¿qué significa un Estado Confesional?

Claro que me refiero a una confesionalidad católica. En primer lugar debemos dejar claramente asentado que no podemos pensar que confesionalidad equivale a la negación o restricción del derecho de libertad religiosa. Tampoco podemos confundir la confesionalidad de un Estado con posibles imposiciones de vinculaciones jurídicas de  dicho Estado con la Iglesia.

Confesionalidad significa reconocer la realidad e identidad histórica de España, católica desde la conversión de recadero en el año 511.

Confesionalidad significa guardar el respeto y la memoria de nuestros padres, abuelos y antepasados, de todo el pueblo católico español, que a través de los siglos ha configurado la unidad de destino en la que nuestra vida y existencia han sido acogidas.

Confesionalidad implica el reconocimiento de Cristo y su Iglesia; del supremo valor del amor; implica a asumir el deber de inspirar la legislación y la acción el gobierno en la ley de Dios, según la propone la doctrina de la Iglesia.

Confesionalidad significa que ningún ser humano puede dejar de ser reconocido como imagen y semejanza de Dios.

La confesionalidad implica el deber real y pragmático del Estado de asegurar la vivienda y el trabajo  a toda familia a él perteneciente.

Confesionalidad significa que prácticas como la usura, la corrupción, la malversación, la prevaricación son erradicadas de las prácticas tolerables de la sociedad, cuanto más de cualquier forma de gobierno o administración pública.

La confesionalidad del Estado significa el respeto fundamental a la persona humana y a los derechos que le son inalienables.

La confesionalidad implica que el Estado es responsable directo del bien común del pueblo, de su salud, de su educación, de su protección y bienestar.

La confesionalidad del Estado se sustenta en los valores cristianos del amor, la solidaridad, la misericordia, la justicia, la igualdad, la dignidad y el derecho y ley natural.

FUNDAMENTOS!

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En estos tiempos donde impera la ignorancia; en estos tiempos donde fuera de ella la mayor de las veces sólo encontramos confusión; en estos tiempos quiero y necesito remontarme a la Doctrina de mis mayores, que no puede ser distinta a la Doctrina recta y verdadera de nuestros días si a una misma Iglesia nos referímos. El depósito de la fe es inalterable, y la Santa Iglesia Católica da buena cuenta de ello.

La fe de mis mayores, la fe en la que fui bautizado, me fue trasmitida por mis padres y los padres de mis padres, especialmente recuerdo el testimonio de fe de la madre de mi madre, Isabel. Fe culta, pero transparente, confianza plena en un abandono a la divina providencia en la oración. Aquella fe se fundamentó en el sistemático desarrollo magisterial que Leon XIII inició y que cada Santo Padre y los concilios en este tiempo celebrados han tenido a bien desarrollar, profundizar y clarificar allá donde fue menester.

Pero la lectura del Magisterio se rige por un principio sencillo pero clarificador: ” El magisterio no puede negar el Magisterio”. Es sencillo, la Doctrina es siempre la misma, las pastorales, modos y formas de hacer llegar a Cristo al mundo pueden ser diversos pero la Verdad es una e inmutable: “Un sólo Dios, una sola Fe, un sólo Bautismo”.

Abriremos una sección en el foro donde podamos presentar de forma resumida los distintos documentos magisteriales desde Leon XIII hasta Francisco I, resumiendo el contenido y señalando las verdades doctrinales que presentan o clarifican, si las hubiere, siempre bajo el análisis del Magisterio anterior que se funda en el Evangelio y en la predicación de los Apóstoles.

Pero en medio de la confusión reinante ante tantas materias en las que la doctrina hace referencia a cuestiones morales, litúrgicas, sociales, políticas, etc., me gustaría hacer referencia en este lugar a un documento clarificador sobre la posición del Magisterio de la Santa Iglesia Católica frente a algunas cuestiones. Me refiero al Syllabus, resumen y compendio de los principales errores a los que el Papa Pio IX se enfrentó en su pontificado y que fueron condenados clara y directamente por la Cátedra de Pedro. Estos mismos errores se presentan hoy mismo en muchos aspectos:

“El Romano Pontífice puede y debe reconciliarse y transigir con el progreso, con el liberalismo y con la moderna civilización.”

“En esta nuestra edad no conviene ya que la Religión católica sea tenida como la única religión del Estado, con exclusión de otros cualesquiera cultos.”

“Es bien que la Iglesia sea separada del Estado y el Estado de la Iglesia.”

“Los católicos pueden aprobar aquella forma de educar a la juventud, que esté separada, disociada de la fe católica y de la potestad de la Iglesia, y mire solamente a la ciencia de las cosas naturales, y de un modo exclusivo, o por lo menos primario, los fines de la vida civil y terrena.”

“El Estado, como origen y fuente de todos los derechos, goza de cierto derecho completamente ilimitado.”

“Los Romanos Pontífices y los Concilios ecuménicos se salieron de los límites de su potestad, usurparon los derechos de los Príncipes, y aun erraron también en definir las cosas tocantes a la fe y a las costumbres.”

“Socialismo, Comunismo, Sociedades secretas, Sociedades bíblicas, Sociedades cléricoliberales: Tales pestilencias han sido muchas veces y con gravísimas sentencias reprobadas en la Encíclica Qui pluribus, 9 de noviembre de 1846; en la Alocución Quibus quantisque, 20 de abril de 1849; en la Encíclica Noscitis et Nobiscum, 8 de diciembre de 1849; en la Alocución Singulari quadam, 9 de diciembre de 1854; en la Encíclica Quanto conficiamur maerore, 10 de agosto de 1863.”

Aquel que lea, que forme su conciencia…