CONFESIONALIDAD

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¿Cuando el Pueblo Santo de Dios abandonó su responsabilidad frente a la Verdad y la Vida?

Nuestra historia más reciente nos sitúa en un Estado Español Confesional desde el que se convence al entonces cerca del 95% de la población española, que se confesaba libre y abiertamente católica, de la bonanza y virtudes de un Estado aconfesional. Se nos predica e inculca que la Constitución del año 78, que ya pocos de nosotros llegamos a votar, sería respetuosa con nuestra fe, defendería la vida y establecería un marco de convivencia en el que viejas heridas, por fin, cicatrizarían definitivamente.

La realidad desde aquel entonces habla por si sola:

El supuesto Estado aconfesional se ha convertido poco a poco en un Estado laicista y anticristiano que comenzando por arrancar las cruces de instituciones, hospitales, escuelas ha perseguido a la religión cristiana desde multitud de frentes: ministros que han llegado a decir que la religión no cabe en lo público, que lo católico sólo es admisible de puertas de iglesias para dentro, que nuestros Obispos y Sacerdotes no tienen derecho a opinar, cuanto menos a exhortar e instruir, hasta el punto que hoy mismo un aspirante a la presidencia del gobierno recoge en su programa electoral el erradicar la educación religiosa de las escuelas vulnerando uno de los más preciados derechos fundamentales de la persona como es la libre educación moral y religiosa de los hijos por parte de sus padres. Todo esto manejado por pequeñas minorías, lobbys, núcleos de poder, porque el 80% de los españoles en la actualidad se reconocen abiertamente católicos. Y esto, le pese al Obispo que le pese, es persecución religiosa y anticristiana; sí, hoy, en España.

La declaración constitucional que imperativamente asegura que “todos tienen derecho a la vida” a caído en la más profunda tergiversación, permitiendo que en aquel “todos” el Estado pueda decidir quienes se encuentran incluidos y quienes no; el resultado aterrador, más de 4.000.000 de españoles, los más débiles e indefensos, masacrados, despreciados, vilmente descuartizados en el vientre materno durante estos años de constitucionalismo falaz.

El bien común que proclama la Doctrina Social de la Iglesia como fundamento y finalidad última de todo estado, despreciado en los fundamentos ideológicos neoprogresistas, ha sido, en el lado nefando neoliberal, sustituido por un interés general definido por logias y grupos de presión de turno, que lejos de gobernar por el bien del pueblo han empobrecido al mismo regalando los limitados recursos económicos del estado, que somos todos y cada uno de los españoles, a una banca y sistema financiero que lejos de promover la justa salida de una crisis que ellos mismos han provocado, se han quedado con las propiedades y hogares de trabajadores que, aun viéndose desposeídos de sus hogares, continúan con sus vidas hipotecadas en favor de la banca.

Comprobamos que lejos de promoverse la conciliación, el perdón y la convivencia se reabren viejas heridas, se impone la inmoralidad y se adoctrina a nuestros jóvenes en una ideología y moral que pretende reducirlos a un trozo de carne banal y sin sentido.

Este panorama sucintamente descrito, es la realidad en la que estamos imbuidos. Realidad de la que somos cómplices con nuestro silencio y nuestra pusilanimidad. De cada muerte provocada, de cada alma perdida, a las que hemos contribuido con nuestro silencio, nuestra indiferencia, nuestra acomodaticia aceptación, se nos pedirá cuentas.

Somos católicos, discípulos de Cristo, no podemos permanecer impasibles. Somos el 80% del la que fue nación e imperio más poderoso del mundo fuente de propagación de la fe y de la esperanza cristiana. España no se entiende sino cómo católica, que bien saben ésto tanto independentista y enemigo de nuestra nación.

Somos la mayoría aplastante de una Nación que siempre fue católica. Exigimos un Estado Confesional Católico, y ya explicaremos que esa confesionalidad es la máxima expresión de la libertad, la tolerancia y la pacífica convivencia de las gentes de todo credo y religión, de toda raza y etnia, de toda ideología y pensamiento.

 

 

LA INFORMACION NO GARANTIZA LA FORMACION

Permítaseme utilizar un título tan “pedante” para un post esquemático y conciso.

En este proceso de formación católica que he iniciado (al que dedico poco tiempo, lo reconozco) he comenzado con el estudio de la Encíclica Humani Generis de Pio XII. Necesito leer las frases dos veces, tengo que parar y reflexionar ante las palabras tan extraordinariamente entrelazadas por el Papa, debo incluso escribir la idea para poder hacerme consciente del contenido de la frase (en muchas ocasiones compleja, intensa, profunda). Mientras lo estudio, mis conocimientos previos acuden a mi cerebro para entender, comprender, asimilar. Y esos conocimientos surgen de mi formación como psicóloga.

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Bien, al grano. Decía el Papa Pio XII que Dios, a través de la Revelación Divina, hizo y hace lo posible para facilitar al hombre conocer la verdad. Pero hemos de reconocer que:

  • la capacidad cognitiva humana (los sentidos -vista y oído principalmente- y la imaginación, según Pio XII) es limitada
  • la razón humana se ve perjudicada por los prejuicios, las pasiones y la mala voluntad (todos ellos procedentes del pecado original)

Ambos factores están implicados en la resistencia a la verdad de Dios que el hombre experimenta, negando la evidencia y oponiéndose a la inspiración de Dios. De aquí hasta la aparición de innumerables opiniones de todos los colores que confunden al hombre, hay solo uno paso. Opiniones, muchas de ellas, que conformaron el Racionalismo.

Pio XII expone el itinerario seguido por muchas de aquellas personas que desean abandonar el Racionalismo y quieren volver a las fuentes de la verdad revelada y profesar la Palabra de Dios. Voy a exponer los seis pasos de ese itinerario para una más fácil comprensión. Cuando se abandona el Racionalismo buscando la verdad, la persona:

  1. desea volver a la fuente de la verdad revelada y reconocer y profesar la palabra de Dios transmitida por las Sagradas Escrituras
  2. pone mucha firmeza para adherirse a la Palabra de Dios
  3. rebaja el valor de la razón humana
  4. realza de forma entusiasta la autoridad de Dios revelador
  5. desprecia, por todo lo anterior, el Magisterio de la Iglesia, reintepretándolo a su gusto y manera
  6. se encuentra con una gran discordia entre los mismos disidentes de la Iglesia, lo que conduce al ser humano a la falsedad de la misma experiencia.

Y continua Pio XII señalando  que los teólogos y filósofos católicos (“que tienen el grave encargo de defender e imprimir en las almas de los hombres las verdades divinas y humanas”) DEBEN conocer también esas opiniones confusas que se apartan del recto camino.

Y he aquí una tremenda encrucijada en la que se encuentran estos teólogos y filósofos católicos:

  • deben FORMARSE porque:
    • necesitan conocer la enfermedad para poder curarla
    • tras las afirmaciones falsas se oculta a veces un poco de verdad
    • conocer los errores estimula a la mente a investigar
  • deben GUARDARSE de esos errores para EVITAR:
    • ser tenidos por ignorantes
    • sustraerse a la dirección del Sagrado Magisterio
    • apartarse poco a poco de la Verdad Revelada y arrastrar a otros hacia ese error.

Ya concluyo. Si toda esta información que tienen los teólogos y filósofos católicos NO se convierte en FORMACIÓN en la Revelación Divina, se llega al falso irenismo.

San Irineo de Lión propuso la necesidad de una actitud pacífica y conciliadora. Sin embargo, como muchas otras obras de los seres humanos, su mala interpretación y su mala utilización han convertido la doctrina de San Irineo de Lión en un FALSO e IMPRUDENTE IRENISMO. Un ejemplo de este falso irenismo es la siguiente afirmación: si la Iglesia no se moderniza, perderá “su parroquia”.

Con cuánta ligereza los seglares y los “no católicos” hacemos juicios de valor sin conocimiento, recomendamos qué hacer sin tener formación alguna, nos arrogamos la tenencia de la verdad, cuando en realidad carecemos de formación, no somos conscientes de nuestras propias deficiencias como humanos y pretendemos ser más que DIOS.

Cuánta necesidad por estudiar, aprender, conocer. Yo, además, tengo el privilegio de contar con dos conocedores de la Revelación que me acompañan en mi itinerario (repito que poco intenso por factores varios). Doy gracias a Dios por ellos.