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Soldados perdedores de batallas…

Decían ayer unos jóvenes católicos comprometidos que la mayor dificultad a la que se enfrentan al hablar con otros jóvenes no creyentes de su entorno, es que los jóvenes hoy no tienen criterios de valor que puedan dotar a una cierta acción de un cariz netamente malo o bueno, sino que más bien, a los jóvenes todo se les presenta como relativo y asumible en la jungla de la opinión.

A nadie le escandaliza reconocer que el aborto es el descuartizamiento de un ser humano: ¡sí no sufre! ¡si es lo mejor! ¡si su vida sería peor! Y así se justifica el atroz genocidio, desde una indiferencia asumible porque ya es lo normal.

Este materialismo relativista que se ha impuesto en las conciencias de nuestros jóvenes es el resultado de una sutil pero planificada trama que desde la frivolidad de series televisivas, películas y dibujos animados, pasando por la falsedad  conceptual de valores invertidos como la libertad y la independencia, ha llegado  al adoctrinamiento atroz y mordaz al que se les somete desde la deseducación pública en valores. Y aún mås, se impone ya legislativamente una manera de pensar fuera de la cual el trasgresor será castigado; en el nombre de la libertad dejamos de ser libres, para que otros puedan ejercer su libertad de someternos.

Veía uno de estos muchachos tan implantada y anquilosada en la conciencia social las nefandas ideológias, anticristianas y antinaturales, que confesaba su tentación a desistir en la lucha:”Quizás la guerra pueda ser ganada en el fututo, pero hoy estas batallas están perdídas”.

Tuve que corregirle. La guerra ya fue ganada, de una vez para siempre, por Cristo en la Cruz. Somos soldados de la luz perdedores de batallas en una guerra en la que ya fuimos declarados vencedores.

Y esta es la maravilla de nuestra fe. Porque ademås somos conscientes de que con nosotros hay un ejército inmenso, incontable, de ångeles que luchan a nuestro lado, y por encima de todos la Santisima Trinidad coronando a María con Reina de toda la Creación, de los cielos y de la tierra, nos asegura que si Ella Reina la Vida ya ha triunfado.

¿13TV o la política episcopal?

Somos católicos; cristianos, apostólicos y romanos; con todas las consecuencias. No nos pesan las persecuciones ni las descalificaciones, soportamos las injurias y la difamación. No nos avergonzamos de nuestra doctrina, de la a a la z, toda ella bien compilada y expresada en el Magisterio y la Tradición. Por eso podemos proclamar con voz clara y firme la Verdad, que no es nuestra, sino que nos ha sido dada.

Ahora bien, si de tal forma profesamos nuestra fe prestándonos al escarnio y a la condena del mundo, a nosotros y nuestras familias, no podemos sino sorprendernos ante el descarado apoyo político que, día sí y día también, presta esa nuestra 13TV episcopal al partido ultraliberal y modernista del PP.

Reconozco que es la única Tv, en una apreciación general, que es posible ver sin el sobresalto de lo inmoral y la chabacanería. Es  cierto que su aportación al espacio televisivo es insustituíble. ¿Dónde encontrar una misa, unas piadosas reflexiones, unas monjitas, un Pío Moa o un film de valores, fuera de algún esporádico arrebato de la 2?

Pero si la televisión, cuyo 51%  de sus acciones pertenecen a la Conferencia Episcopal Española, quiere hablar de política debería de hablar de política católica, y es que la riqueza de la catequesis política tradicional  de la Iglesia es incalculable, aunque hoy esté tan despreciada y marginada del contexto social y político de nuestra España y de casi el mundo entero, ¿también de la Tv de la Conferencia Episcopal Española?

La inspiración cristiana que otra hora pudiera haber sostenido el PP, hoy es infumable. Porque no podemos olvidar lo que el PP representa: legitimación del asesinato de seres humanos no nacidos, continuidad en la desestructuración de la familia y el socavamiento de sus valores, la supremacía del capitalismo liberal que regala el dinero del pueblo Español a la Banca a cambio de la quiebra de los más pobres, la aceptación liberal a la inversión de los valores con la imposición de la ideología de género y todo lo que ello conlleva, el mantenimiento de una educación pública que continúa expulsando a la religión católica y la moral cristiana de las aulas, el error modernista de la renuncia a la Verdad y la Vida tantas veces condenado por el Magisterio pontificio.

Si además de este apoyo casi incondicional al PP añadimos la nada fútil campaña mediåtica y promoción que se le ha hecho a la extrema izquierda española representada por “Podemos” dåndoles pávilo a tiempo y a destiempo cuando apenas eran “Intentemos”; si continuamos sumando la indiferencia y el veto impuesto a aquellas opciones, que aunque minoritarias, si apoyan y desarrollan, algunas plenamente, desde orientaciones muy distintas sus postulados a partir del fundamento de la Doctrina Social de la Iglesia, tales como VOX, Alternativa Española o Sain; todo ello nos señala un desastroso testimonio mediático en cuanto a la política que cualquier opción eclesial debe promocionar, y esta no es otra que la señalada, como ya hemos dicho, por la constante y bien asentada catequésis política del Magisterio y Tradición de la Iglesia. 

Gracias a que el silencio de Dios nos da esperanza (no la Aguirre que también repartía propaganda inmoral y promiscua en las aulas de secumdaria, educación afectivo-sexual le llaman) Porque cuando Dios habló sobre Sodoma y Gomorra vomitó fuego y azufre sobre las perversas ciudades. ¿Qué otra cosa sino nos dirá Dios si nos habla hoy sobre el aborto, la pobreza, la ideología de género, la perversión, la corrupción y tantos males en los que nos gloriamos cada día?

LIBERTAD no es libertad constitucional!

Hago un repaso a mis miedos y reparos y, mås allå del caråcter impetuoso que me configura, descubro que si no venciara en tantas objeciones sentiría verdaderamente el yugo totalitario y opresor que el Estado liberal camufla socialmente a base de pan y placer (estado del bienestar le llaman).

Por ahí andan pidiendo que se pene a quien hable bien del régimen del Generalísimo Franco; otros nos advierten que arderemos como en el 36; los hay que pretenden coaccionarnos para que abandonemos la defensa del derecho natural y nos arrogemos desmelenados a los brazos de la perversa y sodomita ideología de género; algunos, cada vez mås, ridiculizan y persiguen a los jóvenes que pretenden vivir su fe, la católica claro porque si fuera la musulmana puente de plata que el miedo todo lo puede, con naturalidad allá donde se encuentren; muchos exigen e imponen el asesinato premeditado de seres humanos inocentes como un derecho gratuíto y facilitado por el propio, permitanme que lo diga, antiestado. El totalitarismo liberal impone el liberalismo, y al que no le guste, que se lo trague.

La LIBERTAD de los hijos de Dios, anuncia San Pablo es la libertad de no pecar, es la libertad de hacer el bien y rechazar el mal. La LIBERTAD no es la libertad constitucional de los decadentes estados occidentales, como nuestro antiestado en el que una Constitución impuesta bajo la apariencia de un espíritu conciliador, se ha manifestado como un depravado espíritu del mal. Y es que no se puede llamar al mal bien ni al bien mal, yo creó que ese es el pecado contra el Espíritu Santo que no serå perdonado en esta vida ni en la venidera. No se puede proclamar que todos tienen derecho a la vida, y después pretender que es conciliable, tan taxativa aseveración, con la muerte provocada de los no nacidos, ancianos, enfermos y ya veremos quien mås.

El antiestado ya se va manifestando, con el asesinato de sus propios miembros, con el rechazó radical de Dios, con la inversión del Derecho Natural, con la inmoralidad impuesta a jóvenes y mayores, con el falseamiento público de nuestra historia.

Sólo Dios sabe a qué nos está llamando. Qué Él, Omnipotente Creador, nos de la fuerza y el espíritu necesarios.

Mirar el Sagrado Corazón de Jesús!

No es fácil tomar conciencia de la realidad global y seguir adelante. Nadie dijo que lo fuera a ser.

Nuevo Orden Mundial, centros legales de exterminio humano, inversión de los valores morales, pobreza extrema mayoritaria e ignorada, intimidación violenta del Islam, ideología de género,  amenaza política de la extrema izquierda, etc. Todo ello bañado en la mayor indiferencia, incluso de los buenos católicos; indiferencia, apatía, tristeza, miedo, pusilanimidad, con un buen aderezo de milenarismo y un poco de franciscanismo a la carta.

Y mientras el mundo, el mundo real, sufre, agoniza, se espanta y angustiado desespera. Y mientras nosotros ni tenemos tiempo, ni ganas, ni voluntad de mover un dedo, ni poner un duro para que nada cambie. Que todo parece bien, aceptable, mientras no sea la cabeza de mi niña la que vea rodar ante mis pies, mientras no sean mis hijos a los que se les infecte el vientre de tan extrema hambre, mientras no sean nuestras mujeres las violadas o nuestras Iglesias las quemadas, e incluso entonces, tan sólo lloraremos y nos lamentaremos de que no hicimos nada por evitarlo cuando pudimos hacerlo.

Es una situación para caer en un profundo desánimo. El demonio del desånimo anda gordo y jactancioso hoy por todos los lados. Es una situación para quedarnos sumidos en una profunda tristeza y depresión.

Pero todo ello no puede con nuestro ánimo. Pertenecemos a Cristo y en el confiamos. Él es el Señor de la Historia, y más allå de las oscuras y devastadoras tormentas luce el sol de la Vida a la que hemos sido llamados.

Es la mística de la Cruz. Es la mística del Sagrado Corazón de Jesús. ¿Quieres acompañarlo por un momento en aquella noche de Getsemaní? Mirá en ese momento el Sagrado Corazón de Jesús. Asomate por un instante al Sacratísimo Corazón de Cristo sufriente en Getsemaní. ¡Qué no puedes¡ ¿Qué ten desplomas en llanto al contemplar los primeros cuerpos destrozados fruto del pecado con el que Cristo cargó? ¿Ante las primeras violaciones? No podía ser de otra manera. Sólo Dios podía asumir el pecado del mundo, y al tomar conciencia de ello entró en agonía y sudó sangre.  Y solo el mismo Dios podía cargar con tan profundo, extremo e inconmensurable pecado, para pagar con su propia vida el precio de nuestra salvación. Mirar por un segundo el corazón destrozado de Jesús por la ignominia de unos pocos nos haría morir de espanto tristeza y estupor.

¡Sagrado Corazón de Jesús! ¡En vos confío!

Pero tu y yo seguiremos teniendo mil excusas y justificaciones para no hacer nada de lo que podríamos hacer y de lo que nuestra fe nos exige.

¿Y a esto le llaman libertad?

Hoy, bajo la bandera de la libertad se práctica la más absoluta intolerancia hacia los cristianos. Hoy bajo la bandera de la libertad se imponen ideologías configuradas por y para minorías. Hoy bajo la bandera de la libertad se masacran a los más débiles y desamparados. Hoy bajo la bandera de la libertad se exhiben escenas burlonas de lesbianas crucificadas acusando a Cristo de odio homosexual, gays disfrazados de “ecce como” manteniendo relaciones públicas, maricones en plena calle tumbados!sobre la espalda mientras otro le mete un crucifijo por el culo, otros destruyendo impunemente  imágenes de la Santísima Virgen y crucifijos.

Hoy, bajo la bandera de la libertad, el hombre es menos libre que nunca en su historia.

Hacer del más nefando crimen contra lo más inocentes un derecho, convertir una indeseable y sucia perversión blasfema en un derecho de expresión, imponer una ideología que condiciona y vulnera los más fundamentales derechos del hombre y atenta violentamente contra el derecho natural que sostiene la dignidad de la persona, mostrar la más absoluta indiferencia cuando se aniquilan a miles de cristianos por el mero hecho de creer en Jesucristo, ¡son pecados contra el Espíritu Santo que no encontrarán perdón ni en esta vida ni en la venidera!

A propósito de esta “libertad” de imponer la perversión y la bestialida inhumana que nos oprime y manifiestamente destruye a la persona. Vean a lo que cualquiera de nuestros hijos puede acceder libremente si realiza la búsqueda en google imágenes de “blasfemia hay”. Pruebenlo y después expliquen les a sus hijos que significa verdaderamente la Libertad.