Archivo de la categoría: HISTORIA

¡GLORIAS DE DIOS!

¿Quién se empeña en romper con la más sana tradición católica que a tantas almas a llevado al Cielo? ¿Quién pretende acabar con las glorias, profundamente enraizadas en la fe, que no son otras que las glorias de Dios que se han resuelto en la Gran Historia de España.

Tenemos, y ya es una gran victoria del liberalismo y del oscuro señor a quien sirve, una generación completamente atrofiada, ignorante de sus raíces e identidad, generación amputada de su historia a la que se le ha convencido que sin Dios y sin pasado es posible alcanzar la felicidad. ¡Y vamos camino de dos!

¿Quién conociendo la historia de nuestra patria no se honrase de llamarse español? Y es que no hay otra historia como la de España, tan grande y tal llena de glorias, que no son otras, repito que glorias de Dios.

Tran grande es la Historia de la Hispanidad entera que de Mella exclamaba: “Esa epopeya fue tan grande, que sólo podían cantarla el Cielo y el Infierno; el Cielo, para premiarla con un mundo; y el infierno, con un rugido de impotencia que, aun estando decadentes, todavía la persigue como si temiera que volviéramos a ser grandes.”

Como español no entiendo a Dios y a la Iglesia sin España, y no puedo entender a España sin Dios y la Iglesia. Aquél el Creador que todo nos ha dado, nos ha regalado la mayor de las naciones, la mayor de las historias, el mayor de los orgullos que un humano puede sentir después de reconocerse hijo de Dios. Esta España que a brillado en medio de la tiniebla del mundo como faro precursor de la recta fe y la grandeza de la Iglesia. Ambos, como padre y madre, en los que se afianza toda mi dignidad y aprecio.

Unos pueden conservar Gibraltar, otros nos quedamos en el sitio de Cartagena de Indias, para mejor honrar a nuestros muertos.

Don_Blas_de_Lezo_-Museo_Naval-

Citando a Vázquez de Mella!!!

Ningún pueblo se ha levantado de su postración maldiciendo los días lejanos y grandes de su historia…

En los tristes días de la decadencia, hay que alzar los ojos hacia esos dechados de grandeza para que puedan acostumbrarse a mirar, al través de la niebla, lo por venir.

Hoy, después de catástrofes, de desventuras como han acompañado muchas veces la bandera nacional, se siente el ánimo regocijado al volver los ojos atrás, no para maldecir, que eso es obra de hijos ingratos y espurios, a los padres gloriosos, sino para enorgullecerse de ellos e imitarlos.

Leon XIII y la memoria histórica

La memoria histórica es un concepto ideológico e historiográfico de desarrollo relativamente reciente, que puede atribuirse en su formulación más común a Pierre Nora, y que viene a designar el esfuerzo consciente de los grupos humanos por encontar con su pasado, sea éste real o imaginado, valorándolo y tratándolo con especial respeto. Conceptos confluyentes son el de memoria colectiva y el de política de la memoria (politics of memory) o política de la historia (Geschichtspolitik).

La aplicación del concepto suscita notables discrepancias, especialmente al implicar la fijación de hechos y procesos históricos, de interpretación no unívoca, en algún tipo de “relato” que puede convertirse en una “verdad oficial” ( cuya negación puede incluso ser perseguida legalmente) o en una verdad “políticamente correcta” o “pensamiento único” (impuestos informalmente).

Según el historiador Tony Judt “hay una profunda diferencia entre la historia y la memoria; permitir que la memoria sustituya a la historia es peligroso. Mientras que la historia adopta necesariamente la forma de un registro, continuamente reescrito y reevaluado a la luz de evidencias antiguas y nuevas, la memoria se asocia a unos propósitos públicos, no intelectuales: un parque temático, un memorial, un museo, un edificio, un programa de televisión, un acontecimiento, un día, una bandera. Estas manifestaciones mnemónicas del pasado son inevitablemente parciales, insuficientes, selectivas; los encargados de elaborarlas se ven antes o después obligados a contar verdades a medias o incluso mentiras descaradas, a veces con la mejor de las intenciones, otras veces no”.

Jesús por su parte advierte en Juan 4:20 “Si uno dice «Yo amo a Dios» y odia a su hermano, es un mentiroso. Si no ama a su hermano, a quien ve, no puede amar a Dios, a quien no ve”. Nos está señalando uno de los caminos a Dios, si no el único, que es el amor fundado en el conocimiento. Siendo éste, el amor fraterno, probablemente el único camino, es más bien Él quien nos encuentra a nosotros siempre que no nos escondamos en el “desconocimiento”, que suele consistir en informaciones parciales, sesgadas y deformadas que nos incitan al odio. Los “datos históricos” se utilizan con frecuencia como armas arrojadizas para atizar el odio, entre catalanes y españoles o entre franquistas o republicanos, da igual, sirve para cualquier cosa. Cuando las “verdades oficiales”, lo que “sabemos” se combate con un mejor conocimiento de las circunstancias, con frecuencia se produce un acercamiento de los seres humanos, que al fin y al cabo es lo que interesa para evitar nuevas guerras y si fuese posible alcanzar algún día el amor entre hermanos antiguamente fratricidas. En nuestras anteriores publicaciones, y esperamos seguir haciéndolo, hemos ido seleccionando importantes retazos históricos que sin pretender convencer a nadie ( lo cual requiere un compromiso personal más profundo con la verdad), podrían conmover ligeramente nuestros cimientos “constitucionales” ( me refiero a los de cada persona). En este sentido, para quien quiera amar un poquito más a su madre ( o al menos una de las madres que ha tenido nuestra historia), o simplemente no odiarla tanto, vuelvo a insistir en el estupendo libro de Vittorio Messori ( criado en el seno de una familia anticlerical y el propio Vittorio se negaba a tener relación alguna con la Iglesia hasta que mejoró su conocimiento): “Leyendas negras de la Iglesia católica”. Ciertas “religiones” promueven el desapego como vía para la liberación e incluso la paz. Jesus por el contrario señala que la verdad nos hará libres, y que esa libertad está muy relacionada con el conocimiento del otro, en dirección de doble vía en la que el amor nos empuja a conocer y viceversa. Para ello, sin embargo, sí debemos desapegarnos de los falsos ídolos, que se encuentran muy vinculados al egoísmo.

En cuanto a León XIII ( 1878-1903), después de estudiarlo, debemos decir que fue un auténtico león. Nacido en 1837 ( Vincenzo Gioacchino Raffaele Luigi Pecci), su pontificado ( que significa “el que hace puentes”) de 25 años ha sido el cuarto más largo de la historia ( después del de Pedro, 35, Pío nono, 31 y el de Juan Pablo II, 25 años). En los años previos se produjo la unificación italiana (1859-70), que supuso la liquidación de los Estados Pontificios y el enfrentamiento radical entre la Iglesia católica y el Estado liberal (especialmente, el nuevo Reino de Italia). La postura moderada que mantuvo en estos temas el cardenal Pecci lo convirtió en un candidato idóneo para suavizar las tensiones.

Si tu intención es seguir odiando y destruyendo ( intelectual o materialmente), basado en unos supuestos agravios presentes o pasados, mejor no leas, mejor no te informes de todo aquello que no concuerde con tus datos previos y que no venga de “fuentes fidedignas”. Por suerte o por desgracia, en los años previos de mi media vida ( espero) han predominado las lecturas no ya ateas, sino de corte claramente anticatólico ( de las cuales podría dar larga lista), y sólo en los últimos años he incorporado una corta lista de obras que han modificado sustancialmente mi visión de las cosas y las personas, de forma que considero que actualmente me encuentro mucho más ligado a éstas y cada vez menos a aquellas, descosificado.

http://foro.unioncatolica.com/viewtopic.php?f=11&t=37

¡Viva Cataluña!

Caemos en la trampa de los enemigos de Cataluña y de España, cuando entramos en la dicotomía de Cataluña o España. Creo que ya he mencionado en algún lugar que lo que esta minoría resentida y soberbia que propugna y pretende imponer la independencia de Cataluña predica no es “Catalunya”, porque “Catalunya” no se entiende sin España.

Quiero parafrasear a aquel político asesinado en Alicante que profesaba de este modo su amor a Cataluña y que representa los profundos sentimientos de la mayoría del pueblo español:

Cuando empleamos el nombre de España enaltecemos una tierra tan noble, tan grande, tan ilustre y tan querida como la tierra de Cataluña. Porque España es más que una forma constitucional; porque España es más que una circunstancia histórica; porque España no puede ser nunca nada que se oponga al conjunto de sus tierras y a cada una de esas tierras.

Se ha de sentir que Cataluña, la tierra de Cataluña, tiene que ser tratada desde ahora y para siempre con un amor, con una consideración, con un entendimiento que no recibió siempre.

Nosotros amamos a Cataluña por Española, y porque amamos a Cataluña, la queremos más española cada vez, como al país vasco, como a Canarias, como a las demás regiones de ésta nuestra España.

Porque España cumplió sus destinos universales cuando estuvieron juntos todos sus pueblos, porque España fue nación hacia fuera, que es como se es de veras nación, cuando los almirantes vascos recorrían los mares del mundo con las naves de Castilla, cuando los catalanes admirables conquistaban el Mediterráneo unidos en naves de Aragón, cuando heroicos canarios resistían el asedio británico arrebatándole al temible su insigne brazo.

Porque nosotros entendemos eso así, queremos que todos los pueblos de España sientan, no ya el patriotismo elemental con que nos tira la tierra, sino el patriotismo de la misión, el patriotismo de lo trascendental, el patriotismo de la gran España.

Aquel que denigra Cataluña comete un crimen contra España, y no es digno de sentarse nunca entre españoles. Todos los que sienten a España, dicen ¡Viva Cataluña! y vivan todas las tierras hermanas en esta admirable misión , indestructible y gloriosa, que nos legaron varios siglos de esfuerzo con el nombre de España, cuya grandeza histórica ha sido lograda con la sangre de tantos catalanes, vascos, valencianos, canarios, gallegos, castellanos, andaluces, manchegos, extremeños, riojanos, astures, leoneses, murcianos, navarros, cántabros, baleares, todos españoles.

No se entiende España…

No se entiende España sin Cataluña, pero tampoco se entiende Cataluña sin España. Los separatistas catalanes, minoría antipática y resentida donde las haya, deberían buscar, más bien inventar al estilo euskalduno, un nombre para esa entidad nacional que pretenden, porque Cataluña fuera de España no es Cataluña.

Esta realidad  condiciona sumamente la posibilidad de una España sin Cataluña, tanto, que no es posible. Cataluña siempre formará parte de España porque España es esa unidad de destino a la que siempre perteneció y en la que fueron constituídas ambas: Cataluña  como región, junto a tantas, España como unidad de aquellas. Y esta es la historia señores, y si algunos se empeñan en quebrarla, otros se empeñarán en recomponerla.

Aunque no sirva de alivio, debemos recordar que el egoísmo de unos pocos que manipulan y utilizan los sentimientos y desesperaciones de otros no es de ahora. Se preguntaba Ramiro de Maeztu allá por el año 1934: ¿Por qué, diréis, nos habla España de unificación de la Hispanidad cuando los hijos de España desgarran su propia unidad?

Y así tendremos que esperar el resurgir de España, quizás primero en nuestras conciencias tan domesticadas en unos casos, amedrentadas o inmunizadas en otros. Como decía Maeztu “resurgirá España porque las fuerzas latentes de su espíritu, los valores que cien generaciones cristianas han depositado en el fondo del alma nacional, vencerån la resistencia de esta costra de escorias que la oprimen, y saldrá otra vez a la superficie de la vida social el oro puro de nuestra alma añeja, la del catolicismo a machamartillo, la del sentido de jerarquía, más arraigado en España que en ninguna otra nación del mundo, la de los nobles ideales, la que ha cristalizado en obras e instituciones que nos pusieron a la cabeza de Europa.”

Y esta visión clara de Maeztu viene avalada, mejor garantizada, por la promesa del reinado predilecto de Cristo sobre nuestra Patria, y aquella de nuestra amada Madre, la del Pilar, de que España sería siempre tierra de María, de forma que España no dejarå nunca de ser esa unidad en la que fue constituída con predilección divina.

IMG_20150726_102104