Todas las entradas de: Alfonso Luis Calvente Ortiz

RESURRECCIÓN

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No comprendo como un católico puede emplear expresiones tales como “el Dios en el que creo”, cuanto más este católico fuere sacerdote y se dirigiera en una conferencia organizada por una congregación religiosa, a un público reunido en un colegio religioso católico. Cómo si fuere posible que un católico creyere en un Dios distinto al Dios en Jesucristo resucitado de entre los muertos.

Porque nuestra fe, que no es creencia, a pesar de muchos, es algo sencillo, simple y claro. El católico cree que Jesucristo es el Hijo de Dios, el Mesías, el que tenía que venir al mundo; y de esta forma reconoce a Jesucristo como quien Él mismo dijo ser, el mismo Dios hecho hombre. Y ésta que es nuestra fe, la fe de la Santa Iglesia Catolica, se funda en un hecho histórico donde los haya, le pese a quien le pese, a mi me gusta referirme a él como al hecho histórico por antonomasia, en el que se descubre la clave de la propia historia de la humanidad: la Resurrección de Jesucristo.

Debemos señalar aquí, que aquellos católicos que no afirman junto a la Iglesia, tal como ella misma lo manifiesta en su Catecismo, que la Resurrección de Jesucristo es un “acontecimiento histórico demostrable”,” acontecimiento real que tuvo manifestaciones históricamente comprobadas”, imposible de interpretarlo “fuera del orden físico, y no reconocerlo como un hecho histórico”, en el que la verdad de la divinidad de Jesús se confirma; son herejes o apóstatas de la fe.

Manipulación de Conciencias

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No me había encontrado hasta hoy con un ejemplo tan claro, sutil y perverso de la manipulación de conciencias que desde diferentes áreas de la educación pública se ejerce sobre nuestros jóvenes.

Hoy una alumna de bachiller me abordó con algunas dudas sobre un ejercicio que debía de rehacer. La tarea era definir e identificar la cuestión vital en la pregunta ¿La creencia en Dios tiene sentido?

Ya en una primera instancia di cuenta de lo incorrecto e inadecuado del planteamiento ante una sociedad compuesta por cerca de un 80% de católicos y mas de un 90 % de personas creyentes.

Pero una vez profundicé un poco más en la posible intencionalidad del cuestionamiento me di cuenta de la sutil y perversa maniobra del autor original; no era posible contestar tal pregunta. Responder a tal pregunta es admitir y asumir tácitamente que Dios no es más que una creencia y situarlo al nivel de tales realidades conceptuales: las creencias.

La propia formulación de la cuestión: ¿La creencia en Dios tiene sentido? impone axiomaticamente que Dios no puede llegar a ser más que una creencia para el ser humano; que Dios no es un ser cognoscible y cercano que se manifiesta ampliamente en la creación y en cada uno de los seres humanos.

Con este tipo de maniobras se ha ido minando las conciencias de nuestros jóvenes, golpeando y golpeando, degradando y degradando el concepto de Dios y de la fe de sus mayores, hasta el punto de que muchos de ellos sentirían vergüenza de declararse creyentes ante un grupo dominado por el descaro y la prepotencia del ateísmo radical.

¿Por que filósofos y pensadores, sociólogos y educadores no se cuestionan si tiene sentido no creer en Dios?; cuando el ateísmo es la opción de una minoría muy minoritaria, tan minoritaria como radical y ruidosa: ¿Qué sentido puede tener una existencia sin Dios? Una existencia que solo puede considerarse como una manifestación absurda del azar químico de una fuente incognoscible, que ha sido como podría no ser, cuya razón se auto-destruye al reconocerse a si misma sin más fundamente que el enlace iónico o covalente de sus átomos.