El que trata al lector como un imbécil es un imbecil !!!

Siempre la realidad supera toda ficción. Ante el desánimo y la dificultad busco siempre el auxilio de la Esperanza. Esperanza que principalmente encuentro en el trató íntimo con Jesús en el Sagrario, y especialmente en la mística de su Sacratísimo Corazón.

Hace dos días encontré un comentario en el blog de la Cigoña http://infovaticana.com/blog/cigona/pablo-dors-siempre-me-parecio-un-error/ sobre lo publicado por un individuo que se presenta como pastor de rebaño y escritor afamado. Nunca comento los posts de otros blogs pero en este caso no pude evitarlo: “Este tío es un imbécil!”

Han pasado dos días y me pesaba en la conciencia calificar de tal modo a un ser humano, a pesar que tantas veces no faltan razones. Hoy me he quedado más tranquilo cuando he encontrado que es el mismo autor el que así se reconoce: http://www.elconfidencial.com/cultura/2015-02-12/pablo-d-ors-el-que-trata-al-lector-como-un-imbecil-es-un-imbecil_708282/

Y es que el texto que pública la revista digital vida nueva, es infumable, impresentable, ofensivo, degradante y convierte a su autor en un apóstata de la fe católica. Sí, rebasa con creces la posible calificación de simple apostasía.

Léanse el texto,  que va a dar de que hablar, y consulten el catecismo de nuestra Iglesia Católica, para darse cuenta que este tío ni es católico ni se acerca remotamente a la verdad de nuestra fe.

Lo que no entiendo es como un individuo de esta calaña, puede seguir siendo reconocido como pastor de la Iglesia, y mås aún Consultor del Pontificio Consejo para la Cultura que preside el cardenal Ravasi. ¿Estamos locos? ¿Pretendemos la demolición de la fe de nuestros padres y de la Iglesia? ¿Acaso el objetivo es borrar la cruz de la faz de la tierra?

Se exige una explicación. Se exige una reparación. Se exige una pena canónica para quien procede con tal desprecio y deshonra contra el Sacratísimo Sacramento, contra la Inmaculada Hostia, contra el mismo Cristo y el Sagrado Sagrario. Se exige una pública disculpa y corrección a la publicación y editorial que ampara tal ignominia.

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