¿Puede haber misericordia más grande qué la de Jesús?

Vivimos en medio de una enorme confusión en la que es difícil mantenerse firme en principios y valores fundamentales. Es muy difícil no contagiarse de las corrientes de pensamiento y de las ideologías imperantes, más cuando éstas vienen envueltas en una pseudo bonanza o apariencia de benevolente sensibilidad.

Esto ocurre cuando no se tienen claros ciertos conceptos, jerarquías de valores y una clara conciencia de que existe un bien objetivo al que la propia razón están llamado a conocer.

Nosotros, católicos, deberíamos permanecer impermeables a tanta toxina diluída en modas, opciones mayoritarias e imposiciones minoritarias. Católicos sí, no digo cristianos, porque los católicos no nos vemos encadenados a la libre interpretación. Como católicos es la palabra de Jesús, sus actitudes y corazón el que prevalece ante cualquier cuestionamiento moral en nuestras vidas, en cualquier tiempo y circunstancia.

Sin embargo, hoy contagiados de relativismo y avenencia  escuchamos de la boca de Jesús que “un árbol bueno no puede dar frutos malos, ni un årbol malo dar frutos buenos”, y vemos como algunos discuten si a pesar de ser los frutos buenos quizás el árbol pueda no serlo tanto. O cuando nos dice Jesús que ” todo el que repudie a su mujer la expone a adulterio, y el que se una a la repudiada comete adulterio”,  nos atrevemos a plantear si en ese caso quizás el adulterio no se tan pecado ni tan mortal, y si la misericordia de Dios no es infinita, pero, ¿no es acaso Jesús Dios mismo? ¿Puede nuestra misericordia acrecentar la misericordia del Verbo Encarnado? ¿Podemos nosotros aplicar otros criterios que difieran en el juicio de Aquel que es la Misericordia y la Justicia mismas?

“¡Qué angosta es la puerta y estrecho el camino que conduce a la Vida, y que pocos son los que la encuentran!” ¿Y nos atrevemos a actuar como si todos, o casi todos, nos salváramos porque sí, y a ocultar al mundo el pérfido destino de aquellos que no aceptan el Evangelio?

Incluso, los más incautos e irresponsables se atreven a cuestionar o negar la realidad del infierno ante palabras también claras de Jesús: “El hijo del hombre enviará a sus ángeles y apartarán de su Reino a todos los que causan escándalo y obran la maldad y los arrojará en el horno de fuego. Allí será el llanto y rechinar de dientes”.” Cómo podréis escapar de la condenación del infierno?”

3 pensamientos en “¿Puede haber misericordia más grande qué la de Jesús?”

  1. en toda la Biblia la persona que más ha hablado el infierno es Jesús, esto también tenemos que mirarlo, no sólo lo que nos parezca bonito va a ser digno de imitar: sería hacer la religión a nuestra manera y eso no puede ser. Cristo vino con una misión: salvar al mundo del infierno, y si utilizó con más frecuencia la predicación sobre el infierno que la del cielo es porque al ser humano le propuse más conversión el miedo al infierno que la ilusión del cielo y aunque esto nos parezca feo realmente es muy hermoso,
    hay muchos temas que no entiendo son tantas las preguntas qué le haré al Señor si voy al cielo, son tantas las cosas que no caben en mi pequeña cabecita..

    1. Querido Néstor.
      No he contado las veces que se habla en la Biblia del Cielo y del Infierno, pero me atrevo a decir que, al menos en boca de Jesús, no supera lo segundo a lo primero, sino que más bien nos deja con la miel en la boca de las cosas buenas que nos espera en el Cielo (cosas que ojo no vio, ni oído oyó, ni han subido en corazón de hombre, son las que Dios ha preparado para los que le aman), así como también nos advierte de los padecimientos del Infierno (al final del tiempo saldrán los ángeles, separarán a los malos de los buenos y los echarán al horno encendido. Allí será el llanto y rechinar de dientes).

      Pero, en mi humilde opinión, Jesús no vino al mundo para creciera nuestro temor al infierno, sino para dar testimonio del Amor de Dios-Padre por la humanidad y para mostrarnos el camino hacia el Cielo, proponiéndose Él mismo como modelo (Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida) para regenerar la naturaleza humana, elevándola a la condición de hijos adoptivos en comunión con Dios!!!

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