La Esperanza, un regalo de Dios!

Siempre me gustó aquella frase, no se si es de San José María Escrivá de Balaguer, que dice que “cada vez que se escucha el llanto de un recién nacido Dios le está diciendo a la humanidad que todavía espera algo de ella, que todavía tiene esperanza en ella”.

Por otra parte, ante la multitud de innegables problemas, demoníacas persecuciones e infernales estructuras actuales, parece que una luz de esperanza brilla realmente en el corazón de nuestros jóvenes. Solemos juzgar a los jóvenes mucho más severamente que como nos juzgamos a nosotros mismos con edad similar, y sin embargo desconocemos la grandeza de corazón de muchos chicos y chicas que se enfrentan a este mundo loco desde un anhelo más alto que el que la sociedad les propone, y quizás nosotros no sabemos mostrastrarles.

He estado corrigiendo trabajos y trabajos de esta última evaluación, la última de este curso. Siempre insisto a mis alumnos en que donde más pongo mi atención a la hora de valorar un trabajo es en la opinión personal que pueden ofrecer ante la situación o tema presentado. He aquí algunas de las reflexiones de un muchacho de segundo de la ESO, nuestro antiguo octavo de EGB, sobre el tema del sentido de la vida, la enfermedad y la muerte:

” Hay países donde es mejor no nacer allí, sufren desde niños hambre, miserias y mueren jóvenes”.

“La vida es algo especial que se nos ha concedido, pero hay algunos que la utilizan para quitar otras vidas en vez de darla”.

” VIDA parece una palabra muy poco respetada pero alberga un significado grandioso.”

“El precio de poder vivir la vida es la muerte”.

” Yo creó que hay algo maravilloso, por el simple hecho de ver que nuestro planeta está formado perfectamente para que podamos vivir nosotros.”

Quizås estos jóvenes de hoy querrán para sus hijos una patria grande y profunda en sus valores ya que ellos no pueden disfrutar de la misma hoy en día. Y es que los padres siempre nos inclinamos a dar a nuestros hijos todo aquello de lo que nosotros carecimos en nuestra niñez y juventud.

Un pensamiento en “La Esperanza, un regalo de Dios!”

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