El Papa Secuestrado!

Que nadie se alarme; no ha habido ningún secuestro terrorista. Mejor, que se alarmen todos los católicos, no hablamos de un secuestro terrorista.

Hablamos de la situación fáctica en la que ha quedado Benedicto XVI y de las causas y motivos reales que pudieron llevarle a “abdicar”. El secuestro doctrinal y moral es evidente. El Obispo de Roma actual es la antítesis de la magnicidad de JuanPablo II y de su sucesor Benedicto XVI.

La Barca, siempre guiada por el Espíritu Santo, (hoy lo dudo, quizás duerme a la proa) se había mantenido firme en medio de temporales que amenazaban cismas y rupturas. Sin embargo, hoy los desaciertos mediáticos y sistemáticos (aciertos para otros que quizás desean sobrevenga la situación en la que nos encontramos) del Obispo de Roma han llevado a la Iglesia a una situación que desde hace más de mil quinientos años era impensable:

Monseñor Schneider compara la confusión generalizada hoy con la crisis arriana del siglo IV: “Hoy estamos presenciando una extraña forma de cisma.” Mons. Athanasius Schneider ha denunciado el “anti-evangelio” de los prelados liberales y modernistas que son “interiormente los verdaderos cismáticos” en la Iglesia.

No puedo comprender como se ha podido llegar a esta situación. No encuentro posible justificación al silencio de Benedicto. Sus palabras desde la “abdicación”, con respecto a la confusión doctrinan, a la contradicción magisterial, a la vinculación comunista del Vaticano, han sido vanas o ausentes.

No puedo creer que el gran Papa Benedicto XVI haya tolerado voluntariamente todo este desastre, por muy cansado que dijera estar; sería una muy grave falta contra la unidad y fundamento de la Iglesia Católica.

Más bien creo en la tesis del secuestro personal, moral y doctrinal. ¿Cual es la fuerza que lo ha secuestrado y lo mantiene en tal situación? Solo Dios, él y sus secuestradores lo saben.