¡NO TODOS SON DEMONIOS!

La persecución desatada contra aquellos, nuestros pastores, que se atreven a levantar su voz profética en contra de la imposición de la Ideología de Género o en defensa de la vida, se ha visto reforzada por las acciones que el mismo Partido Popular ha decidido emprender.

Y es que ya sabemos como se las trae este liberalismo impositivo en el que nos vemos obligados a vivir: ¿Libertad de Pensamiento? Sí, siempre que no te expreses en contra del Nuevo Orden Mundial; ¿Libertad de Expresión? Sí, siempre que no digas lo que no deseamos escuchar; ¿Libertad de Conciencia? De ninguna manera, en el Imperio de la Ley, es ésta y no otra la única referencia que dice lo que es bueno y malo, aunque la Ley sea nefanda.

Y la sociedad sumida bajo los efectos anonadadores de aquella píldora del bienestar que ingirió sin prudencia ni reflexión, se aviene a toda inmoralidad, violación de su dignidad y vulneración de sus derechos fundamentales, con tal de que este espejismo material de comodidad y placer terrenal no desaparezca de sus sentidos inmediatos.

Algunos de nuestros Obispos alzan la voz. Pero como bien dicen, si un católico no puede votar a ninguno de los partidos con representación parlamentaria por propugnar con sus actos acciones e ideologías completamente contrarias a la moral y doctrina de la Iglesia Católica, entonces tenemos que pocos católicos son los que pueden quedar con las manos limpias del voto ensangrentado, y por otro lado quienes y que son aquellos que con las manos que votan manchadas en la sangre de los inocentes reciben sacrilégamente la Santa e Inmaculada Eucaristía: “No todos son demonios”, diría el Santo Cura de Ars. ¡No todos son demonios!