Bajo el vínculo de Cristo.

“La palabra de Cristo habite entre vosotros en toda su riqueza; enseñaos unos a otros con toda sabiduría; corregíos mutuamente. Cantad a Dios, dadle gracias de corazón, con salmos, himnos y cánticos inspirados.

La indicación que San Pablo hacía a los Colosences es hoy también apropiada para cada uno de nosotros.

Bajo el vínculo de Cristo, como miembros de la Iglesia instituida por Él mismo, no podemos sino que enseñarnos unos a otros y corregirnos cuando sea necesario en favor de la unidad tan querida y deseada por Jesús.

Pero esta Palabra en la que nos debemos instruir y corregir, no es palabrería sujeta a nuestra  opinión e interpretación. Esto es, por otro lado, lo que llevó a Lutero a provocar el mayor cisma, la peor victoria infernal, en perjuicio de Cristo y la Iglesia; otra batalla.

La Palabra de Dios, la Palabra del Señor fue trasmitida y depositada en el seno de la Iglesia naciente, y ella, a través de los siglos, por medio de sus Santos, Doctores, Padres y Pontífices, la ha interpretado lícita y acertadamente y la ha trasmitido indeleble hasta nuestros días.

Así, para nosotros católicos no cabe opinión o interpretación que no se ajuste al Magisterio y a la Tradición de la Iglesia. Caer en esta tentativa es seguir a Lutero y protestar con el y contra Él.