¡QUIEN CON INFANTES PERNOCTA, EXCREMENTADO ALBOREA!

Sentimos una gran tristeza y pesar al contemplar aquello que supuestamente sería el cuerpo traspasado de nuestro Señor Jesucristo sujeto al signo marxista de la hoz y el martillo. La tristeza se convierte en profundo sopor, cercano quizás a la agonía, cuando contemplamos dicha escenificación sobre las manos del Santo Padre Francisco y bajo su cara sonriente.

Algunos dicen que el Papa al contemplarlo exclamó “eso no está bien”, pero si no esta bien no puede acogerse entre las manos y agradecer el gesto y signo realizado por el mandatario marxista, y menos ofrecer una sonrisa de complacencia.

El vídeo de la escena hay que verlo entero:

Nuestro dolor acompaña al dolor de la Iglesia entera, de la Iglesia fiel, de la Iglesia sufriente que tanta sangre a derramado y sigue derramando bajo el yugo marxista.

Quiera Dios que esta horrible violación de la dignidad cristiana, que el señorito Evo Morales a propinado a la Iglesia Universal, sirva de experiencia y aprendizaje para que jamás pueda volverse a dar pie a tan repudiable ofensa.

Un dicho muy español, refinado en sobre manera porque de otro modo suena chabacana e impropiamente, dice que: ”quien con infantes pernocta escrementado alborea”.

Quizås alguien quiera repetir hoy aquello que a tantos ha burlado: “no hay presos políticos en los regímenes marxistas”. ¿Por qué no visitarlos a ellos en vez de a sus opresores? El mismo Felipe Gonzålez tuvo que tomar las de Villadiego cuando pudo contemplar en primera persona las bonanzas del otro tan admirado régimen bolivariano.