Hasta el Cielo … y más allá!

Seguimos el Camino y no nos vence el desánimo, porque este Camino es Cristo y sólo en Él descansa nuestra esperanza. No miramos lo que hacen unos u otros, no nos escondemos ni descansamos en la desidia o los miedos de quien pretende desanimarnos. Caminamos seguros de que queremos caminar hasta el Cielo y más allå.

Y es que este caminar es maravilloso, sí, en medio de tantos sufrimientos y contrariedades, en medio de derrotas y horrores, con los ojos fijos en la Cruz la gloria que contemplamos, y que sólo por Cristo podemos merecer alcanzar, se intuye en un esplendor glorioso que nos permite imaginar aquel señorío sobre el universo al que, como hijos de Dios que somos, estamos llamados.

No por ello podemos olvidar la misión a la que hemos sido llamados, ni los peligros que debemos enfrentar, las almas que debemos proteger y los enemigos a los que nos debemos oponer, que no son otros que aquellos que declaran serlo de Cristo y su Iglesia.

Hoy, en el reino de la confusión, es más imperante que nunca sembrar Verdad, conocimiento y posibilidades sanas de formación. Sin desesperación, firmes en la fe y en la esperanza, recordando a aquellos Apóstoles que predicaron en medio de sociedades tanto o más perversas que las nuestras, evangelizando minorías discriminadas y perseguidas, y muriendo cruentamente con apariencia de derrota pero con la sobrenatural visión de la Victoria de Cristo sobre el mundo, Victoria eterna, universal e imperecedera.

Con este ánimo organizamos esta primera Escuela de Verano. Con esta alegría nos disponemos a estar siempre junto a tí, amigo, hermano que necesitas de aliento. Con esta fe, que nos mueve, contemplamos el reinado sobrenatural de Cristo Rey.

Adelante, el Cielo nos espera, y la eternidad se abre gloriosa para nuestras almas!

¡Viva Cristo Rey!