Lamentables consecuencias: clericalismo y laicismo

Disfrutando de “La hora de los laicos”, de Tomás Morales, y al tiempo sintiendo el aguijón de tener que hacer más, comparto con vosotros estas breves notas, por supuesto opinables, pero sobre todo reflexionables.

El olvido de la auténtica misión del laico es nefasto para la Iglesia y el mundo. Este olvido arrastra a un clericalismo por parte de la Iglesia y a un laicismo por parte del mundo. Clericalismo que inconscientemente lleva a parte de la jerarquía a querer regular directamente lo temporal desde el punto de vista de los intereses religiosos, sin respetar esa autonomía -no independencia- de lo profano de que nos habla el Vaticano II y los papas más recientes. Clericalismo que ha conducido con frecuencia a esa jerarquía a inmiscuirse en una realidad que no conoce de primera mano, a introducirse en el endamiaje de las estructuras profanas.

La consecuencia pastoral de esta actitud no ha podido ser más funesta. Ha favorecido, por una parte, la inercia de los laicos, que se han inclinado a vegetar en clima de sujeción mal entendida, de pasividad amorfa. Ha dado alas, por otra, al laicismo para avanzar en la sociedad, al no encontrar bautizados laicos preparados para afrontar sus responsabilidades cristianas en el mundo, y desde dentro del mundo.

Tras la ruptura de Lutero un prejuicio se instauró en la Iglesia, una reacción defensiva: la reafirmación de su carácter jerárquico. Pero es inútil esperar que venga la salvación de una élite si no consiguen arrastrar a la masa de bautizados corrientes (conseguir que dejen de ser masa, para ser pueblo de Dios).

Largas y complicadas preparaciones teóricas sobran. Basta vivir la fe. Es cierto que la ciencia nunca está de más y que juega su papel con el interlocutor intelectual. Las más de las veces, sin embargo, la irradiación de la fe, leal, sincera, dilatada por el amor, es acueducto seguro para transmitir la gracia a las almas. La fe en un hombre no nace como conclusión de un silogismo. Surge por influjo misterioso de la gracia de Cristo a través del que la vive.

Tremendo pecado de omisión del que todos somos responsables al no comprometer al laicado en la salvación de un mundo que se desmorona.

En un mundo en que las más elementales verdades son desconocidas o adulteradas, cualquier fiel -aunque sea de escasa cultura, sea niño o esté enfermo- puede irradiar luz. Debe ir hacia sus hermanos perdidos en la noche para enseñarles el camino a quienes pueden instruirles. El rendimiento apostólico de los que parecen menos agraciados o cultivados es sorprendente. Nada se resiste a la fe viva y ardiente que llevan en sus corazones. Acaban arrastrando al más refractario cuando se prodigan con paciencia y amor.

Anglicanismo… anti Hispanidad!

Vemos la expansión de iglesias e iglesias anglicanas por Hispano América.

Son un gran peigro para los fieles católicos, pues si frente a las iglesias protestantes y evangélicas la diferencia es clara por el rechazo de estas a la litúrgia, los ornamentos y los sacramentos.

Pero las iglesias anglicanas guardan todo esto en apariencia al menos.

http://www.periodistadigital.com/imagenes/2010/07/15/Obispas.jpg

Esta apariencia puede hacer confundirse a los católicos de buena voluntad respecto a la cercanía de estas “iglesias” a la Iglesia Católica, y acercarse a ellas a falta de sacerdotes y comunidades católicas estables.

Nada más pernicioso! Ordenación de mujeres sacerdotes y obispas, caos doctrinal es mchos aspectos cercanos a las sectas evangélicas, obispos activistas homosexuales, presbíteros abiertamente homosexuales, implantación de la ideología de género, desprecio a la tradición litúrgica.

Algunos ejemplos de la declaración de la iglesia anglicana en Argentina (qué contradicción, esta aceptación de lo anglicano frente a esta clara nueva forma de colonialismo cultural y religioso):

* No es necesario que las Tradiciones y Ceremonias sean en todo lugar las mismas o totalmente parecidas.
* Ningún precepto de la Ley Divina manda a los Obispos, Presbíteros y Diáconos vivir en el estado del Celibato, o abstenerse del Matrimonio.
* Los Sacrificios de las misas, en los que se dice comúnmente que el Presbítero ofrece a Cristo en remisión de la pena o culpa por los vivos y por los muertos, son fábulas blasfemas, y engaños peligrosos.
¡VERDADERA APOSTASÍA DE LA FE!
(Una excepción parece quedar configurada en La Comunión Tradicional Anglicana, verdaderamente cercana a la Iglesia Católica, hasta tal punto que muchas comunidades en pleno han vuelto a la comunión con Roma en los últimos años)