Cómodas comodidaes e insufribles necesidades!

 

¡Qué difícil resulta hoy en día comprometer a alguien bajo una responsabilidad!

Ya puede tratarse de la salvación de las almas, del auxilio de la patria o de una acción de caridad. Y esto para los católicos y gente que decimos ser de bien. Qué poco emprendedores y decididos. Sólo unos pocos que se multiplican para estar en todo, mientras que del otro lado muchos se dividen ocupando todas las estancias.

Y es que estamos acomodados: el demonio de la comodidad nos tiene bien dominados. Claro que éste no actúa sólo y le acompañan siempre demonios de desánimo, pusilanimidad, desgana y abatimiento.

Sí, que pacífica y sutilmente se pierden almas por nuestra tibieza e inacción.

Frente a la una vez gran cristiandad, hoy los demonios modernistas han abatido las defensas tradicionales para ceder una plaza casi rendida al Islam. Sí, si, paso a paso, sin prisa pero sin pausa, el Islam se merienda al más moderno de los Estados liberales (y Obama vendiendo las armas con las que el ISIS masacra a los cristianos).

Y tú y yo aquí, panza arriba en la cómoda comodidad de nuestros sillones, la tv plana, el smartfone y la tablet, acostumbrados a la banalidad de una vida que se nos antoja en ocasiones insufrible porque el mundo no es como soñamos, a pesar que no estamos dispuesto a mover un dedo ni a soltar un euro para que cambie. Consolados con la infeliz idea de que la infinita misericordia de nuestro Dios tragarå también con nuestra tibieza. Hasta algunos se atreven a proponer que quizås hasta los demonios se salven.

Lo peor es que nuestros hijos y los que serán nuestros nietos no tienen la culpa de nuestra imbecilidad y de la miseria de nuestras almas. Ellos merecerían algo mejor, pero tú y yo no parecemos dispuestos a luchar y trabajar esta dura tierra en la que sembrar la semilla de la esperanza de que, un día, Cristo Reine no sólo en el corazón sino también efectivamente en nuestra patria.

Mira un poco y convencete, esos que ya ahora asaltan edificios, esos exigen el asesinato de sus adversarios, esos que desearían ahorcar a todo rico, esos que disfrutan con la perversión, el vicio y la depravación, son aquellos con los que tus hijos y nietos se van a tener que enfrentar; son la herencia de tu pusilanimidad y tu condescendencia modernista. Detrás ya llegan los otros, los que no preguntarån sino que directamente cortarån cabezas. Mientras tanto tú y yo nos pudriremos en el infierno porque perdimos nuestra alma arrebatada por los demonios del “estado del bienestar”.

” Si alguno dijere, que Jesucristo fue enviado a los hombres por Dios como redentor en quien confíen, pero no como legislador a quien obedezcan; sean excomulgados”.

“Si alguno dijere, que el Evangelio no íntima precepto alguno más que el de la fe, que todo lo demás es indiferente, que ni está mandados, ni esta prohibido, sino que es libre; o que los diez mandamientos no hablan con los cristianos; sea excomulgado.”