¿ Democracia sin religión?

Tengo claro que soy demócrata, no estoy a favor de totalitarismos de ningún tipo: aunque Cristo sea el Rey me preocupan los jefes de gobierno que lo representen y me gusta que cada pocos años podamos echarlo entre todos. También pienso que si Dios se nos quisiera imponer ya lo habría hecho; yo creo que Dios es un amante de la libertad. Reconozco por otra parte que me encantaría vivir en una democracia confesional católica, tolerante con cualquier otra creencia y prácticas que respeten nuestros valores fundamentales y tradicionales. No sé si esto será algún día posible en un pais en el que la mayor parte de declara católico aunque solo lo sean de boquilla. También tengo claro que esa democracia debería favorecer a los más desfavorecidos, y no el libre progreso de los más ricos, fuertes y poderosos. En cualquier caso me gustaría crear una mayor consciencia sobre la situación que vivimos y hacia lo que nos podemos estar abocando sin darnos cuenta. El liberalismo sin control supone una gravisima amenaza para la humanidad, para lo que nos va quedando de humanos en esta sociedad deshumanizada. Estoy leyendo un libro que a todos recomiendo: “¿ Democracia sin religión?”, de varios autores, editorial Stella Maris. De su página 63 entresaco las siguientes frases que expresan nuclearmente algunas de mis pesadillas:

¿ Qué es el aborto legalizado sino una forma de violencia íntima que se ampara en la democracia?. La voluntad de poder de los fuertes tiene la fuerza de la ley para matar a los débiles.

El dogma de la tolerancia no puede tolerar la creencia de la Iglesia de que algunas ideas y comportamientos no deberían ser tolerados porqur nos deshumanizan.

Las creencias católicas que irritan más profundamente a la ortodoxia de Occidente son las que se refieren al aborto, la sexualidad y al matrimonio. No es casual. Estas creencias cristianas expresan la verdad sobre la fertilidad humana, el significado y el destino. Estas creencias son subversivas en un mundo que nos querría hacer creer que Dios no es necesario y que la vida humana no tiene naturaleza u objetivos trascendentes. La Iglesia debe ser pues castigada porque, a pesar de todos los pecados y debilidades de sus miembros, sigue siendo la herejía más convincente y peligrosa para el Nuevo Orden Mundial.