Vocación Martirial!

Si echamos una mirada atrás viendo el recorrido social e ideológico de los últimos 40 años, podremos quizás intuir el devenir de los próximos 40.

Y es que parece que en nuestra batalla social contra el mal y en defensa del bien común, los católicos, parece digo, abandonamos nuestras trincheras, otra hora posiciones victoriosas, depusimos nuestras armas y brazos en alto comenzamos a caminar hacia el enemigo en la falsa esperanza que cuanto menos respetarían la convención internacional de los derechos humanos. Pues después de estos 40 años, hagan ustedes balance.

Y si el balance actual, tras 40 años de avenencia e intento de vencer al enemigo (quizás de risa) sin armas y en actitud de sometimiento esto es lo que tenemos, ahora que el enemigo también ha abandonado sus trincheras adoptando una clamorosa actitud de victoria, blandiendo sus armas amenazantes y sin avenirse a razón o entendimiento alguno que no sea el un incondicional sometimiento a sus caprichos, imagínese cada uno que es lo que nos puede esperar en estos 40 años que tratamos de intuir. Yo con mis casi 50 no esperó ver sino apenas la mitad, con la ayuda de Dios.

Alguien dijo a finales del S. XX que el católico del S. XXI o tendría que ser un verdadero místico o no podría ser verdaderamente católico. Hoy vemos como no es suficiente el misticismo para afrontar la terrible persecución cristianofóbica a la que estamos siendo sometidos en todos los frentes, para soportar la perversa ideología de género que hoy se nos impone degradando las más inocentes conciencias infantiles, para convivir con el asesinato sistemático de cientos de miles de seres humanos inocentes en las mismas entrañas maternas, para poner no sólo la otra mejilla sino la espalda, el estómago y la honra ante el acoso, la amenaza, el atentado, la difamación, la ridiculización y marginación de los católicos en los ambientes sociales del trabajo, la política, el ocio, la cultura e incluso en la actividad económica.

Hoy, frente a tantas formas de persecución religiosa, desde la más sutil y tierna presión psicológica a la mås brutal y despiadada decapitación, sólo se puede ser católico confesional con una clara e irrenunciable vocación martirial.

De bondades y justicias…

No me canso de repetirlo! Aún cuando sabemos que no somos del mundo, pretendemos ser aceptados por el mundo. Asumimos los criterios del mundo y no somos capaces de enfrentarnos a él.

Tristemente los católicos, incluso aquellos de mejor voluntad, nos encontramos sumergidos en una espesa confusión. No somos fieles al carisma y a la misión que como cristianos y católicos nos corresponde.

¿Es que acaso Alá puede ser confundido con el Abba de Jesucristo, o puede Jesucristo ser relegado a un profeta secundario para reconocer a Mahoma como el único profeta? ¿Puede ser esto, ni tan siquiera, considerado por un católico?

¿Es posible que hoy, por la evolución de los tiempos, un pecador no arrepentido y no dispuesto a dejar de pecar, adúlteros, invertidos, afeminados, ladrones, codiciosos, borrachos, estafadores e idólatras, vayan a heredar el Reino de Dios? ¿Es posible que no vayamos a morir en nuestros pecados aún cuando rechacemos que Jesús es el único que puede decir de si mismo “yo soy”?

Y si esto no es posible, no puede ser y no puede caber confusión para un católico, ¿cómo es posible que permanezcamos indiferentes conviviendo y conveniendo con la abominación de la perdición?

Tal como afirma San Gregorio de Nisa, la bondad va unida con la justicia, y la sabiduría no estå separada de ellas, pues propio de la sabiduría es discernir lo que es justo, para que nadie pueda asociar la necedad a la verdadera justicia.

Hoy más que nunca estamos llamados a presentarnos como hostias vivas dispuestas a participar de la Verdad y la Vida, y compartir, con Aquél que nos las ha merecido, el doloroso camino de la propia inmolación.

La buena educación

Del libro Política cristiana, de Devillers, destaco la siguiente página (155-156) por parecerme de importancia capital. Respecto a la educación no se trata de tal o cual asignatura, sino de la educación en general, como creo que hace entender cláramente:

“Para la sociedad liberal los bienes esenciales son la libertad considerada como independencia, las riquezas materiales y los placeres de la carne. Es por ello que la escuela moderna tiende a dos fines principales: primero, a desarrollar el espíritu crítico y la capacidad de producción de los individuos; segundo, a “educarlos” en el respeto de los De-rechos del hombre y en la tolerancia, y a forjar una sociedad en la que cada uno podrá hacer lo que le plazca. Evidentemente esas exigencias son contradictorias: el mundialismo actual buscar resolver esta contradicción principalmente por la educación y las técnicas de manipulación psicológica de masas. La educación mundialista apunta sobre todo a la destrucción de todas las instituciones cristianas, especialmente la familia. El estudio de los autores clásicos es menospreciado igualmente a causa de su pensamiento muy objetivo y por tanto muy exigente. Los educadores son formados menos en la transmisión de un saber que en la práctica de técnicas psicológicas que permitan acelerar la modificación de los valores, de las actitudes y de los comportamientos. Esas teorías modernas son absurdas y criminales y preparan para el mundo una generación de bárbaros. Tal educación es el mayor escándalo posible para el alma de los niños, pues los mantiene en la ignorancia o en el desprecio de las verdades de orden superior. Así engañados sobre lo esencial, y privados muy frecuentemente de los auxilios de una familia normalmente constituida, serán el juguete fácil de todas las propagandas y perderán su alma para siempre.

En las antípodas de todas esas locuras la verdadera educación debe partir del principio esencial de que la felicidad del hom-bre consiste principalmente en los bienes del alma y en el conocimiento y el amor de Dios, es decir, en la adquisición de la sabiduría cristiana. Por eso, sin descuidar no obstante las materias científicas, se dedicará sobre todo a la formación del espíritu y del corazón, en el amor a la verdad objetiva y a la virtud, a la luz de la fe. No es necesario para ello que la enseñanza de la doctrina cristiana ocupe materialmente un gran número de horas. Lo esencial es que la verdadera sabiduría reine en el espíritu y el corazón de los maestros, y que la fe y la caridad cristiana inspiren toda su labor de educación y de enseñanza.”.

Como crítica general del libro, que aún no he terminado, he de decir que me hace temblar y sudar, lo cual quiere decir que trata cuestiones fundamentales que muchas veces ni nos cuestionamos, estemos o no de acuerdo. Respecto a lo que acabo de publicar, creo que no cabe discusión.

Género masculino, femenino y neutro

Ya en  16-3-2010 escribí esto que copio de nuevo.  Ha pasado 5 años y no me equivoqué mucho en “mis previsiones”

“La perspectiva de género y el feminismo radical, como ya se ha comentado en este blog, parten de premisas falsas y llegan, por lo tanto, a conclusiones también falsas, pero muy impactantes e influyentes. Defienden a capa y espada que el genero es una categoría cargada de contenido social, y han generado una tremenda confusión entre la asunción de roles sexuales y el sexo (característica determinada biológicamente).

Ya saben los lectores de este post mi opinión: las personas tenemos sexo, pero no género. Por mis trabajos (no publicados) en psicología en relación a los roles sexuales, me tachan de neo-sexista. Y es que yo defiendo la existencia de dos sexos que manifiestan características de personalidad de acuerdo con la psicología diferencial. Es decir, que como seres humanos, hombres y mujeres tenemos unos rasgos de personalidad, en gran medida determinandos bilógicamente, pero las puntuaciones que en ellos obtenemos y la combinación de todos ellos, hace que cada ser humano, hombre o mujer, sea distinto a los demás.

Ahora bien, los hombres, como gran grupo, parecen ser más agresivos, asertivos, dominantes y autoritarios que las mujeres. Y las mujeres, como gran grupo, aparecen como más emoticionales, más orientadas a la crianza y más honestas. Por supuesto, dentro de cada gran grupo hay muchas diferencias.

Pues bien, esas características de personalidad fueron asociadas a roles sexuales durante la década de los 70 del siglo XX por Sandra Bem. De esa forma, se equiparó la dominancia a lo masculino y la crianza a lo femenino. Bem estableció así cuatro posibles grupos de personas: MASCULINOS si asumían las características masculinas, FEMENINOS si asumían las características femininas, ANDRÓGINOS si asumían ambos tipos de características e INDIFERENCIADOS si no asumían ninguna.

Múltiples trabajos apuntan a una mayor adaptación psicológica en los andrónginos, seguido de masculinos y femeninos, y con peor ajuste los indiferenciados.

Después de este largo prólogo, voy a exponer mi planteamiento para este post: si el género, como dice la perspectiva de género es una cuestión social, entonces no debería tenerse en cuenta para nada el sexo. Sin embargo, la confusión tan enorme a la que están llevando a las personas legas (aquellas no expertas en este tema concreto) produce casos tan extrafalarios como los siguientes:

– una mujer biológica pero hombre psicológico da a luz una niña. Es Thomas Beatie (EN NOVIEMBRE DE 2014, Thomas Beatie QUE ERA Amber Nicholas Y QUE HABÍA TENIDO TRES EMBARAZOS A TÉRMINO, FUE ACUSADO POR SU MUJER DE VIOLENCIA. ¿Será violencia de género o doméstica, o…….? Os dejo un video

– la transexualidad no se considera una enfermedad, pero las operaciones de cambio de género deben realizarse gratuitamente (la diabetes sí es una enfermedad, pero la transexualidad no)

– un hombre biológico que se considere mujer psicológica, aun sin hacerse una operación de cambio de sexo, puede modificar sus datos personales en el registro civil e inscribirse como mujer (y lo mismo para el caso de mujer biológica pero hombre psicológico).

– y el colmo de los colmos que ha sido hoy noticia: un hombre biológico pero mujer psicológica, se cambia de sexo, y como tampoco se identifica con ese nuevo “cuerpo biológico”, las autoridades australianas decicen crear un nuevo género: NEUTRO. Es el caso de Norrie May-Welby.

Es decir: el desacuerdo entre el sexo biológico y lo que un individuo tiene en la cabeza no es considerado enfermedad, y para ser políticamente correcto nos inventamos un nuevo género neutro. Esta persona “neutra” más bien, sin tener desde luego ninguna información, puede ser considerada como un individuo que tiene un trastorno de personalidad y de identidad, pero como incluye sus genitales, entonces ya no es una enfermedad. Más bien parece un INDIFERENCIADO en términos de Sandra Bem.

¿Cuánto se juegan a que dentro de nada tenemos también personas con género hermafrodita, y no será una enfermedad? Apuesten, que seguro lo pierden. Pero solo se llegará a ese nueto tipo de género si un andrógino además desea tener pene y vagina, una mama femenina y una masculina. Al tiempo.

¿Puede haber misericordia más grande qué la de Jesús?

Vivimos en medio de una enorme confusión en la que es difícil mantenerse firme en principios y valores fundamentales. Es muy difícil no contagiarse de las corrientes de pensamiento y de las ideologías imperantes, más cuando éstas vienen envueltas en una pseudo bonanza o apariencia de benevolente sensibilidad.

Esto ocurre cuando no se tienen claros ciertos conceptos, jerarquías de valores y una clara conciencia de que existe un bien objetivo al que la propia razón están llamado a conocer.

Nosotros, católicos, deberíamos permanecer impermeables a tanta toxina diluída en modas, opciones mayoritarias e imposiciones minoritarias. Católicos sí, no digo cristianos, porque los católicos no nos vemos encadenados a la libre interpretación. Como católicos es la palabra de Jesús, sus actitudes y corazón el que prevalece ante cualquier cuestionamiento moral en nuestras vidas, en cualquier tiempo y circunstancia.

Sin embargo, hoy contagiados de relativismo y avenencia  escuchamos de la boca de Jesús que “un árbol bueno no puede dar frutos malos, ni un årbol malo dar frutos buenos”, y vemos como algunos discuten si a pesar de ser los frutos buenos quizás el árbol pueda no serlo tanto. O cuando nos dice Jesús que ” todo el que repudie a su mujer la expone a adulterio, y el que se una a la repudiada comete adulterio”,  nos atrevemos a plantear si en ese caso quizás el adulterio no se tan pecado ni tan mortal, y si la misericordia de Dios no es infinita, pero, ¿no es acaso Jesús Dios mismo? ¿Puede nuestra misericordia acrecentar la misericordia del Verbo Encarnado? ¿Podemos nosotros aplicar otros criterios que difieran en el juicio de Aquel que es la Misericordia y la Justicia mismas?

“¡Qué angosta es la puerta y estrecho el camino que conduce a la Vida, y que pocos son los que la encuentran!” ¿Y nos atrevemos a actuar como si todos, o casi todos, nos salváramos porque sí, y a ocultar al mundo el pérfido destino de aquellos que no aceptan el Evangelio?

Incluso, los más incautos e irresponsables se atreven a cuestionar o negar la realidad del infierno ante palabras también claras de Jesús: “El hijo del hombre enviará a sus ángeles y apartarán de su Reino a todos los que causan escándalo y obran la maldad y los arrojará en el horno de fuego. Allí será el llanto y rechinar de dientes”.” Cómo podréis escapar de la condenación del infierno?”