Cuadro de partida!

La situación actual de la que partimos no nos es desconocida. Siempre, de una u otra forma, ha sido así. Pero, como no nos cansamos de repetir, nuestra motivación nace del mismo Espíritu que nos consagró hijos de Dios, que lo somos, y no la suficiencia de recursos o la factibilidad de ciertos objetivos premeditados. Es Cristo quien nos urge y en Él cada uno de nuestros hermanos por los que tendremos que rendir cuentas ante el Altísimo.

Y esta situación de la que partimos es, una vez más, la misma que en tantos otros tiempos. El cuadro de dolor y miseria se presenta hoy de forma más oscura, miserable y trágica, frente al genocidio abortivo, la disolución de la familia, la decepción política, la inmoralidad inyecta en los más jóvenes e inocentes, la miseria de tantos hogares, el desempleo estructural, la acumulación de riquezas por parte de unos pocos, la muerte de nuestra cultura e historia, y ante tantos males que el relativismo materialista y hedonista,fruto de un modernismo radical, ha inoculado en nuestras sociedades de tradición, fe y cultura cristianas.

Debemos, así pues, hacer nuestra aquella declaración colectiva del episcopado español de 15 de Diciembre de 1917; hoy en 2015, asumida y hecha voz en el laicado de Unión Católica:

“Ante tal cuadro de dolor y de miseria, ¿no apena y contrista el ánimo ver miles de católicos cruzados de brazos, creyendo haber cumplido ante Dios y ante su conciencia porque no violan ciertos deberes individuales, pero dejando en completo abandono sus deberes sociales? A estos católicos va en el día de hoy dirigida nuestra voz, y en ella queremos poner todos los lamentos de los que sufren, todo el cariño de nuestra solicitud paternal por tantas familias que padecen graves privaciones en su vida material y que sienten entenebrecerse el cielo de su alma por propagandas disolventes, que les prometen un cielo aquí en la tierra. Y nuestra voz se levanta para decirles: sabed que, como hijos de un mismo padre que esta en los cielos, los hombres somos hermanos, y este lazo de fraternidad impone la ley del amor mutuo, que debe buscar el bien del prójimo, la mayor cantidad de bien y el remedio de toda necesidad, con tanto esfuerzo y sacrificio como la necesidad demande y nuestro poder consienta”.

Vida Social!

Parece que a los Católicos nos cuesta admitir nuestro catolicismo. Creo muy fundadamente que la crisis evangelizadora, que atraviesan principalmente las sociedades “occidentales”, son debidas en gran medida a la falta de testimonios vivos de nuestra fe. No me refiero a los grandes testimonios de personajes excepcionales sino al testimonio que, tú y yo como católicos, deberíamos haber dado en cada circunstancia de nuestra vida.

El primer y más importante acontecimiento en nuestra vida, después del divino acto de nuestra concepción, fue el también divino Sacramento del Bautismo que recibimos como don de amor sobre natural gratuíto.

Pero claro, presas de una sociedad modernista, pasamos de ser católicos a cuestionar el catolicismo. Además desde un cuestionamiento de ignorancia, pues bien pocos son los que conocen la doctrina que supuestamente profesamos y menos aun los que verdaderamente la conocen y desean verdaderamente profesarla.

Hoy, en esta España tan deplorable en tantos aspectos, los católicos, los laicos católicos, estamos llamados más imperativamente a ser luz del mundo y sal de la tierra. ¡Hombres y mujeres de Catecismo! Puro y duro; asomate a él, al Catecismo de la Iglesia Católica, y descubrirás los tesoros de la fe de tus mayores.

Hombres y mujeres de Catecismo que ante todo y ante todos presenten su identidad de Católicos como luz, como testimonio fidedigno de seguimiento de Cristo y fidelidad a la Iglesia. Laicos comprometidos en todas las facetas sociales, culturales y políticas de nuestra nación, como Católicos, que lo somos, y como ciudadanos libres que tenemos derecho. Hijos de Dios que deslumbren en esta sociedad decadente a través de la proliferación exponencial de asociaciones y organizaciones Católicas de nombre y profesión que hagan llegar al mundo el Evangelio en todas la dimensiones ya citadas:

Asociaciones Católicas de Profesionales

Asociaciones Católicas de Jóvenes

Asociaciones Católicas de Mujeres

Asociaciones Católicas de Hombres

Asociaciones Católicas de Intelectuales

Asociaciones Católicas de Artistas

Asociaciones Católicas Políticas

Asociaciones Católicas Obreras

Asociaciones Católicas Científicas

Asociaciones Católicas Teológicas

Asociaciones Católicas Universitarias

Asociaciones Católicas de laicos comprometidos en toda dimensión humana, siempre fieles a la Doctrina, el Magisterio y la Tradición.

Y esta es exigencia de nuestra fe, y así lo explicita la doctrina que afirmamos profesar:

Catecismo de la Iglesia Católica

1893.- Es preciso promover una amplia participación en asociaciones e instituciones de libre iniciativa.

Cf.2442.- Corresponde a los fieles laicos intervenir en la vida política en la organización de la vida social.

2442.- Corresponde a los fieles laicos animar con su compromiso cristiano las realidades temporales y, en ellas, procurar ser testigos y operadores de paz y justicia.