¿Derechos Fundamentales?

Hemos publicado en el foro de Unión Católica aquella Exhortación Pastoral que, aquel que era Obispo de Tenerife, Mons. Dr. D. Luis Franco Cascon, de feliz memoria, promulgó. En aquellos días el actual y mayor genocio procurado contra la humanidad entera era inimaginable para la católica sociedad española y sus hispanas afines, y más aun que ellas mismas asumieran e integraran tal abominación en el proceso de desmoralización y desculturización al que han sido sometidas hasta nuestros días.

http://foro.unioncatolica.com/viewtopic.php?f=7&t=20

Proféticas y visionarias palabras las de Monseñor.  ¿Llegó Monseñor Cascon a imaginar la magnitud de la abominación en la que la humanidad entera y en particular nuestra nación se sumergía?

Según la O.M.S. actualmente son 46.000.000 de seres humanos los que se matan voluntaria y premeditadamente antes de sus nacimientos.

Según los datos de “Human Life International”, los abortos procurados en los últimos cuarenta años ascienden a la diabólica cifra de 1.720.000.

Cada año una nación completa, como podría ser la nuestra, es exterminada, aniquilada y tirada a la basura.

¿Derechos Fundamentales? ¿Dónde? ¿Cuándo?

En mi último trabajo sobre la fundamentación de los Derechos Fundamentales concluía que bajo la sola visión cívica y humanista era imposible fundamentar ningún tipo de derecho si no se establecia el propio derecho a la Vida como la fundamentación, el fundamento, del resto de derechos desde los que éstos emanan.

La violentación del derecho a la vida, no sólo deslegitima cualquier desarrollo de derechos humanos posterior, los cuales quedan al arbitrio de simples leyes o convenios fruto del interés y utilidad de aquellos que llegan a tener la potestad de legislar nacional o internacionalmente; sino que elimina cualquier atisbo de humanidad que pueda ser reconocido en nuestras sociedades posmodernas.

Si, humanos deshumanizados. Sociedades humanas que se han catapultado, en una involución inimaginable, a la era de las bestias insensibles, egoístas y ni tan siquiera instintivas.

Porque lo humano, aquello que se refiere a  la sensibilidad, a la compasión de las desgracias de nuestros semejantes, a la benignidad, mansedumbre y afabilidad de las personas, queda sepultado bajo el infernal cúmulo de cientos y miles de millones de bracitos, piececitos, cuerpos y almas mutiladas de aquellos más inocentes e indefensos seres humanos.