GRANDEZA

¿De dónde proviene la grandeza del ser humano?

Desde un punto de vista cientifista y ateo, el ser humano no llega ni tan siquiera a “ser”, frente a la inmensidad del Universo hasta ahora observado y frente a la profunda e inarbacable concepción de la relatividad espacio temporal.

Desde este ateísmo  cientifista, renunciando a la posibilidad de sentido trascendental alguno, el individuo queda relegado a una manifestación materialista de la posibilidad de lo imposible. Se comprende que desde la desesperante posición de no ser, y de la conciencia del que sabe que nada puede llegar a ser, se postulen toda clase de inmoralidades, terrores e indiferencias. Desde el capitalismo encarnizado hasta aquel marxismo opresor; desde el aborto a la destrucción de la familia, desde la persecución anticristiana hasta la expropiación de hogares y vidas resueltas.

¿Donde la grandeza del hombre? ¿Debajo de que microscopio será encontrada o que teoría epistemológica podrá justificarla?

¿Grandeza? Sí, solo si somos capaces de reconocer la sobrenatural existencia y el sentido trascendental de cada ser humano.

Grandeza que se manifiesta en las obras pero que es reflejo del corazón humilde del que brota el reconocimiento de Aquel cuya autoría se manifiesta en la belleza y grandeza de lo contemplado.

Grandeza sí, cuya real magnitud solo puede ser intuida en la máxima expresión de Amor de un Dios que en Cristo se da todo, siendo Todo, a los que nada son.

IGNORANCIA Y MALA INTENCIÓN

¿De dónde nace el odio tan profundo que algunas personas mantienen contra Cristo y su Iglesia? El misterio del mal es verdaderamente oscuro.

Las campañas de desprestigio contra la Iglesia se fundan, principalmente, en una completa ignorancia de la experiencia religiosa y en particular de la Doctrina Católica.

Utiliza, la mediática Chaparro, la carta de una madre resentida porque el párroco ha advertido que para participar en la Eucaristía hay que encontrarse en comunión con la Iglesia (además de estar debidamente dispuesto y en gracia de Dios) para vomitar su telebasura también a través de la red. Da muestras, la Sra. Chaparro, de su profunda ignorancia, no solo en temas referentes a La Santa Iglesia Católica y la fe de la que ésta es depositaria, sino, en lo que se refiere a las propias relaciones entre personas que pertenecen a una misma comunidad social, comunidad parroquial en este caso.

Y es que la ignorancia es madre de muchos resentimientos. Chaparro pone su ignorancia al servicio mediático de aquellos que no se han cansado, y no se cansan, de pervertir las conciencias de nuestros jóvenes, de difamar y calumniar a personas que creen en el valor sobrenatural de la persona y entregan sus vidas por ello. Chaparro predica con su ejemplo y te vende Luxonomics para engordar más su cuenta corriente. Seguro que esta Chaparro no gasta sus horas en los despachos de acogida de las Cáritas, ni ofrece sus tardes a la formación moral y humana de jóvenes y niños, ni atiende a hombres y mujeres desesperados ante el sinsentido de una vida ausente de Dios, ni tampoco dedica cada hora libre a la visita de ancianos y enfermos para alcanzarles aunque sea un suspiro de esperanza y consuelo. Eso si, Chaparro se dedica a sus lindezas y a vivir una vida que el 80% del mundo no puede ni imaginar y que el 75 %  de los españoles,  viviendo en el humilde mundo de la escasez y la penuria, contempla atontado a través de su telebasura.

Chaparro ha plantado un árbol, ha tenido dos hijos (Dios los bendiga y guarde cada día de sus vidas), …; por favor ahorra al mundo ese libro que no has escrito, y deja de pervertir, desde ese blog que mantienes al servicio de los ricos y poderosos,  las almas de los más humildes.

Los Sacramentos, Sacramentos son. La madre a la que hace referencia la Sra. Chaparro, no tiene razón. Antes de nada porque seguramente, lamentablemente como muchas otras madres, solo pretende vestir a su niño de almirante y celebrar una fiesta de reconocimiento social del abandono de la infancia de su pequeño; una más de las incontables primeras y últimas comuniones (grave problema que la Iglesia debe afrontar con misericordia pero con justicia y decisión).

La carta que la parroquia le mandó a Ángela

A esa madre resentida no se le ha exigido dinero alguno, se le ha pedido que humildemente colabore en el sostenimiento de la Iglesia a la que supuestamente pertenece y en la que supuestamente quiere que su hijo participe por primera vez en el Sacramento de la Eucaristía; Si el Sacramento del Matrimonio que ella un día celebró se lo ha pasado por el forro de la chaqueta dando su espalda al mismo y a las vías que su propia Iglesia, fe y doctrina que supuestamente profesa, le ofrece para no incurrir en irregularidad alguna (proceso de nulidad), ahora no puede exigir que se cambié la fe y la tradición que inalterablemente se ha mantenido durante 2000 años, solo porque ella quiere imponer sus situación y opinión sobre una cuestión que es de fe y de coherencia con la vida eclesial y sacramental de la que, supuestamente, ella misma se ha apartó voluntariamente.

El escrito de Chaparro hace referencia al Papa Francisco. Cuanta ignorancia sobre lo que el Santo Padre dice. Lea usted un poco e infórmese, Sra. Chaparro, antes de decir memeces y sandeces. Las situaciones particulares son situaciones particulares. El Santo Padre Francisco siempre ha confirmado el Magisterio y la Doctrina Tradicional de la Iglesia, a pesar de usted y de muchos.

¿Puede recibir un divorciado y vuelto a unir en pareja, la Sagrada Comunión? Puede haber ciertos casos en que sí, siempre que no se produzca escándalo entre los fieles si la nueva pareja en circunstancias insalvables (normalmente por el bien de los hijos), reconocen su situación y realizan privadamente (en confesión), promesa de castidad, por ejemplo.

Nuestras felicitaciones al Párroco y a la Parroquia. Nuestras oraciones con vosotros y todos vuestros catecúmenos.