LA FE

Ayer escuchaba un debate televisivo… lo confieso, en Tele 5, respecto a la conveniencia o no de subvencionar centros educativos con origen-contenido religioso ( en realidad se referían a los privados en general, pero noté un especial retintín, no sé, hacia los de este tipo en particular), desde el punto de vista de eficiencia económica… No digo que no sea un debate interesante, pero a nosotros lo que verdaderamente nos interesa es la Verdad. “Si Cristo no ha resucitado vana es nuestra Fe y nuestra predicación” (Corintios 15, 14); ahora, si creemos en Él, en sus palabras, en su resurrección y en su Vida, cualquier esfuerzo que hagamos para confesarlo y para que se le confiese en todos los ámbitos e instituciones será poco, y esta es una lucha en la que no sólo nos encontramos con resistencias pasivas, sino con fuerzas encontradas: las que moviliza el Enemigo, que también actúa en nosotros con frecuencia a través de la ignorancia.

Ya que estamos hablando de la posibilidad de (o proponiendo) el estado confesional (con el mismo derecho, anticonstitucional, con el que se puede reclamar la república o la independencia de Cataluña, aunque con mucho mayor razón histórica), tendremos a bien que deberíamos explicar ¿ confesional de qué?. Lo que sigue a continuación es un resumen, lo más estricto que mi capacidad me ha permitido, de los primeros capítulos del Catecismo de la Iglesia Católica, que encarecidamente animo a leer completamente. Es de una gran belleza, y lo que sigue sólo pretende ser una pequeña muestra. Se lo recomiendo especialmente a aquellas personas que no comparten nuestra fe, y que padecen una imagen estereotipada de la misma. Ustedes disculparán si ultimamente les estoy dado mucho la lata, pero es que me he dado cuenta de que por un lado es mi obligación, la mayor junto a las obras, y por otra una cuestión de verdadera amistad. Alguno se preguntará si es que me he hecho del Opus Dei, pero ni siquiera jesuíta ni franciscano, únicamente de la peligrosísima secta católica, y a mucha honra… salvo por la tristeza de no haber sido más fiel y de no haberme interesado previamente por conocerla mejor antes de juzgarla tan despreciativamente. En los próximos meses espero seguir prodigando los muchos descubrimientos que voy haciendo al respecto, con lo que es posible que a alguno se le vaya moviendo alguno de sus dientes de leche. También, por supuesto, animo a la crítica constructiva: mi intención es siempre más aprender que enseñar.

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