IRÓNICO

Recientemente una paciente ( ¿ cómo no, con quién hablo yo más que con pacientes?), de nombre Loli ( hay muchas Dolores, Rosarios, Angustias y Soledades, además de Remedios y Milagros entre nuestra rica fauna de epónimos, nos guste o no nos guste… y ya no digamos Marias) me señalaba mi frecuentemente irónica forma de expresión, lo cual reconozco que es característica personal al menos que yo recuerde desde la adolescencia, habiendo recibido ya a los 16 años el sobrenombre de “sutilezas”, aunque en alguna ocasion llegue al sarcasmo.

Lo reconozco, tengo una gran tendencia que en ocasiones puede llevar a que no se me entienda, pero “no lo quiero evitar”, reconozco que me gusta y a pesar de los malos entendidos que pueda originar me parece una forma efectiva de cuestionar los pensamientos. Por si me quedase alguna duda, en las últimas semanas con estos escritos a los que he estado solicitando críticas, no de los que opinan como yo que esos “no me hacen falta”, no he recibido ni un sí ni un no ni todo lo contrario. Supongo que soy un majadero diciendo sandeces a diario. En cualquier caso no voy a parar, aunque cada vez lo haga con menor esperanza. Para mí lo de hablar irónicamente supongo que es como para Jesús, salvando las diferencias, hablar en parábolas.

Me parece irónica la cuestión de Dios, el que no se pueda discutir. La cuestión trascendental sobre el ser humano parece haber salido del debate. Yo pensaba que porque era demasiado íntimo, pero da la impresión de que esté prohibido, e incluso que esté fuera ya de toda discusión, como algo totalmente resuelto. Hay una serie de tesis que parece que no merecen una mínima consideración, porque ya son de sobra conocidas o porque son tantas las pruebas evidentes que no merece la pena ni siquiera contemplarlas. Discúlpenme ustedes que en las siguientes expresiones utilice de manera sistemática mi irónica forma de expresión:

1) “se encuentra probada de forma irrefutable la inexistencia de Dios, hasta el punto de que no es necesario ni siquiera considerar las pruebas. La única forma de que cambiemos de opinión es que Él mismo se nos presentase, e incluso así lo rechazaríamos. Pero es que además el que exista o deje de existir es absolutamente irrelevante para nuestras vidas; es más, sería un absoluto incordio a nuestra libertad”.

– frente a esto, replico que la única forma de que yo dejase de creer en Él es que un día se me presentase y me dijese que no existe, o que el día en que me muera efectivamente no encuentre nada.

2) “se encuentra demostrado, de forma archi-irrefutable, que la Iglesia católica es una aberración, que todos los curas son pederastas, que el Vaticano mueve una cantidad de dinero inimaginable que invierten fundamentalmente en placeres terrenales cuando no en el lucrativo negocio de las armas, las drogas y la prostitución (a ser posible de menores). Es de sobra conocido que lo único que ha hecho la Iglesia a lo largo de su historia es ser una fuente de atraso, dogmatismo y oscuridad, claramente reflejado por esa odiosa edad media en la que nada tuvieron que ver las bárbaras ocupaciones, sino que por culpa del debilitamiento que supuso tan retrógrada institución sobre el sanísimo y santísimo Imperio Romano, cayó la humanidad en una época de oscuridad de la que sólo logró salir lentamente mil años después gracias a la progresiva liberación de las mentes. Pero no fue esto lo peor, sino la irreparable tendencia que tienen todos sus pervertidos miembros de practicar la inquisición con cualquiera que no comparta alguno de sus dogmas. La quema de brujas ha sido un hecho constante, así como la persecución de homosexuales sobre los que se aplicaba de forma sistemática todo tipo de suplicio y tortura. No es para nada cierto que el cristianismo supusiera un cambio de tuerca en los tradicionales procedimientos del judaismo, como la lapidación, que en el mundo musulmán (en una parte al menos) aún continúa vigente. Es de sobra conocido que ese tipo de actos “vandálicos” no eran cometidos por ningún otro pueblo salvo los judios”.

– De todo lo recogido en el Antiguo Testamente solamente los 10 mandamientos se mandaron grabar en piedra: no matarás, no robarás, amarás al prójimo como a tí mismo etcétera. Los críticos de la Biblia deben ser cuidadosos en no imponer el sistema moral actual al de una cultura antigua encontrada en la Escritura para entonces juzgarla como si ésta fuera inferior a su sistema subjetivo de moralidad. En el nuevo testamento la lapidación sólo viene mencionada una vez: Jesús, quien dijo no venir a cambiar la ley sino a darle cumplimiento, se plantó con una joven que iba a ser lapidada diciendo “quien esté libre de pecado que tire la primera piedra”. Eso sí que fue un avance en la historia de la humanidad, y ahora no estoy siendo irónico.

CONCILIO Y TRADICIÓN

Soy y me siento hijo del Concilio, no sólo porque la fecha de mi nacimiento, 23 de Julio de 1966, es tan cercana a la de su clausura aquel 8 de Diciembre de 1965, sino porque el mismo Concilio indicó el camino en el que mi vida se resolvería en el ministerio ordenado del Diaconado.

Muchos critican el Vaticano II porque creen que supuso una ruptura o cuanto menos un distanciamiento doctrinal de la sana doctrina tradicional custodiada por la Iglesia durante ya casi dos milenios. ¡Qué lejos de la verdad! Otros piensan de similar forma, aunque alaban tal supuesta ruptura ó distanciamiento. ¡Qué falaz manipulación!

La verdad es que el Concilio Vaticano II solo puede ser leído, interpretado y aplicado a la luz del patrimonio doctrinal tradicional de la Iglesia: Magisterio y Tradición.

Y esto no lo digo yo; lo dice el propio Concilio, y lo aclara también el Papa Pablo VI de feliz memoria.

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Andaba yo pululando ya por el vientre maternal de aquella que me concibió, aquel 12 de Enero de 1966, cuando el Papa Pablo VI sentenciaba en una de sus habituales alocuciones que: “Las enseñanzas del Concilio no constituyen un sistema orgánico y completo de la doctrina católica. Esta es más vasta…, y el Concilio no la ha puesto en duda ni la ha modificado sustancialmente. Por el contrario, la ha confirmado, ilustrado… No debemos separar las enseñanzas del Concilio del patrimonio doctrinal de la Iglesia, sino más bien ver cómo se insertan en él”.

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De ahí, y sobre el tema que arrastramos, tendremos que dirimir, la conveniencia del Estado confesional a la luz de lo que el Beato Pio IX establecía como uno de los “errores tocantes a la sociedad civil considerada en sí misma o en sus relaciones con la Iglesia”: “Es bien que la Iglesia sea separada del Estado y el Estado de la Iglesia” (Syllabus; Letras Apostólicas Multiplices inter,10/6/1851)