LA INFORMACION NO GARANTIZA LA FORMACION

Permítaseme utilizar un título tan “pedante” para un post esquemático y conciso.

En este proceso de formación católica que he iniciado (al que dedico poco tiempo, lo reconozco) he comenzado con el estudio de la Encíclica Humani Generis de Pio XII. Necesito leer las frases dos veces, tengo que parar y reflexionar ante las palabras tan extraordinariamente entrelazadas por el Papa, debo incluso escribir la idea para poder hacerme consciente del contenido de la frase (en muchas ocasiones compleja, intensa, profunda). Mientras lo estudio, mis conocimientos previos acuden a mi cerebro para entender, comprender, asimilar. Y esos conocimientos surgen de mi formación como psicóloga.

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Bien, al grano. Decía el Papa Pio XII que Dios, a través de la Revelación Divina, hizo y hace lo posible para facilitar al hombre conocer la verdad. Pero hemos de reconocer que:

  • la capacidad cognitiva humana (los sentidos -vista y oído principalmente- y la imaginación, según Pio XII) es limitada
  • la razón humana se ve perjudicada por los prejuicios, las pasiones y la mala voluntad (todos ellos procedentes del pecado original)

Ambos factores están implicados en la resistencia a la verdad de Dios que el hombre experimenta, negando la evidencia y oponiéndose a la inspiración de Dios. De aquí hasta la aparición de innumerables opiniones de todos los colores que confunden al hombre, hay solo uno paso. Opiniones, muchas de ellas, que conformaron el Racionalismo.

Pio XII expone el itinerario seguido por muchas de aquellas personas que desean abandonar el Racionalismo y quieren volver a las fuentes de la verdad revelada y profesar la Palabra de Dios. Voy a exponer los seis pasos de ese itinerario para una más fácil comprensión. Cuando se abandona el Racionalismo buscando la verdad, la persona:

  1. desea volver a la fuente de la verdad revelada y reconocer y profesar la palabra de Dios transmitida por las Sagradas Escrituras
  2. pone mucha firmeza para adherirse a la Palabra de Dios
  3. rebaja el valor de la razón humana
  4. realza de forma entusiasta la autoridad de Dios revelador
  5. desprecia, por todo lo anterior, el Magisterio de la Iglesia, reintepretándolo a su gusto y manera
  6. se encuentra con una gran discordia entre los mismos disidentes de la Iglesia, lo que conduce al ser humano a la falsedad de la misma experiencia.

Y continua Pio XII señalando  que los teólogos y filósofos católicos (“que tienen el grave encargo de defender e imprimir en las almas de los hombres las verdades divinas y humanas”) DEBEN conocer también esas opiniones confusas que se apartan del recto camino.

Y he aquí una tremenda encrucijada en la que se encuentran estos teólogos y filósofos católicos:

  • deben FORMARSE porque:
    • necesitan conocer la enfermedad para poder curarla
    • tras las afirmaciones falsas se oculta a veces un poco de verdad
    • conocer los errores estimula a la mente a investigar
  • deben GUARDARSE de esos errores para EVITAR:
    • ser tenidos por ignorantes
    • sustraerse a la dirección del Sagrado Magisterio
    • apartarse poco a poco de la Verdad Revelada y arrastrar a otros hacia ese error.

Ya concluyo. Si toda esta información que tienen los teólogos y filósofos católicos NO se convierte en FORMACIÓN en la Revelación Divina, se llega al falso irenismo.

San Irineo de Lión propuso la necesidad de una actitud pacífica y conciliadora. Sin embargo, como muchas otras obras de los seres humanos, su mala interpretación y su mala utilización han convertido la doctrina de San Irineo de Lión en un FALSO e IMPRUDENTE IRENISMO. Un ejemplo de este falso irenismo es la siguiente afirmación: si la Iglesia no se moderniza, perderá “su parroquia”.

Con cuánta ligereza los seglares y los “no católicos” hacemos juicios de valor sin conocimiento, recomendamos qué hacer sin tener formación alguna, nos arrogamos la tenencia de la verdad, cuando en realidad carecemos de formación, no somos conscientes de nuestras propias deficiencias como humanos y pretendemos ser más que DIOS.

Cuánta necesidad por estudiar, aprender, conocer. Yo, además, tengo el privilegio de contar con dos conocedores de la Revelación que me acompañan en mi itinerario (repito que poco intenso por factores varios). Doy gracias a Dios por ellos.