VIDA

Jesucristo se presenta a sí mismo como el camino, la verdad y la vida. La claridad de sus palabras no puede sino interpelar a todos aquellos que, con sincero corazón, buscan en la verdad el sentido verdadero y último de la existencia.

Entonces…, qué nos ha ocurrido…?  Hemos perdido la sinceridad de nuestros corazones,  decimos ser seguidores de Jesús pero vivimos envueltos en la mentira, afirmamos creer y defender la vida pero somos cómplices de la muerte.

400 millones de niños eliminados. Jamás nadie pudo imaginar tal horror. 4 millones cada año solo en Europa, cerca de 10000 cada mes en nuestra nación; 8 peques, sangre de nuestra Tierra Canaria, que no han tenido la oportunidad de ver la luz, de lanzar su llanto como único medio de defensa son masacrados cada día laborable en la funesta, terrible e ignominiosa clínica de la muerte en Tacoronte.

Y nuestro silencio se hace cómplice de la abominación; y nuestro voto nos convierte en coautores del mayor genocidio jamás narrado; y tu comodidad y miedo y la mía nos convierten en colaboradores necesarios, por omisión, de tantos crímenes, de tanta sangre derramada que clama al cielo como la de Abel.

Aceptamos la falacia y la mentira. Somos prisioneros de una sociedad que paga nuestro silencio e inactividad con sobreabundancia de bienes y servicios, y nos regala multitud de razones para permanecer impasibles mientras se descuartizan y trituran los cuerpecitos de nuestros más pequeños hermanos, a los que les negamos hasta la gracia del bautismo.

Mirarlo…miralo…

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Tiene 10 semanas, la inmensa mayoría de los abortos no se realizan antes de este tiempo. Es un ser humano, es tu hermano y el mío. ¿Ves sus manitas, sus piececitos, sus ojitos, su corazóncito que lucha por la vida? Todo quedara destrozado, triturado y vertido en un cubo de basura; mañana otros ocho, ahí al lado, en Tacoronte; y tú y yo continuaremos subiéndonos a nuestros coches, desayunandonos con las prisas para llegar al trabajo, con ese silencio encubridor, con esa indiferencia de  cómpliplices necesarios. El lunes otros ocho.

Es imperiosa la necesidad de afrontar esta verdad y seguir el único camino posible: no callar, clamar a tiempo y a destiempo, negar nuestro voto a quien tiene en su mano luchar por leyes justas, aunar nuestros esfuerzos para crear proyectos y más proyectos que acojan a madres e hijos.

No los matéis, por el amor de Dios, no los mateis; yo estoy dispuesto a hacerme cargo de ellos, y tú?