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Confesionalidad y confesionalidad política!

Parece que hoy hablar de confesionalidad católica levanta ampollas. Hablar de un modelo de sociedad confesional católica, poco menos que es tachado de locura, cuando no de herejía.

Sí, así se ha llegado a manifestar por distinguidos prelados, la confesionalidad católica del estado es contraria a la Doctrina de la Iglesia. Y yo me pregunto ¿de qué Iglesia?

¿Cómo es posible ser católico no confesional?

Hoy parece que nuestros pastores desean llevarnos por el sendero del liberalismo hacia el acantilado de la perdición. desde los medios episcopales se nos muestra al liberalismo “pepero” como la salvaguarda de nuestra fe; abortiva, transexual e islamizadora, eso sí. Incluso se permiten mostrarnos al SOE como lobo manso convertido al corderismo.

Sin embargo la Doctrina Magisterial de la Santa Iglesia Católica es unánime a la hora de presentar la confesionalidad del estado y por ende la confesionalidad universal como el objetivo de la evangelización. Porque Dios lo que quiere es que todos se salven, y Cristo y la Iglesia es el “único camino de salvación”.

¿Cómo la Iglesia Católica puede apoyar a proyectos político-sociales aconfesionales y transgresores, mientras condena y rechaza a proyectos confesionalmente católicos que pretenden una Sociedad y una España a la luz de la Doctrina Social de la Iglesia?

Sin embargo, los católicos que no dejamos de ser católicos y que sabiendo en quien hemos confiado, no abandonamos la barca que es guiada por el Señor, aunque éste duerma; nosotros católicos tradicionales, porque la tradición forma parte del depósito católico de la fe (Escritura, Magisterio y Tradición), jamás abandonaremos a la única Iglesia de Cristo, la Católica, que nos acogió apenas desprendidos de las entrañas maternas, por mucho que algunos se empeñen en mostrarnos las virtudes de otra iglesia avenida al progresismo y liberalismo, consentidora de los perversos y sus perversiones, infiel a la Tradición y al Magisterio que nos lleva a la presencia de Jesucristo Rey y Señor de la Historia y de España.

¡Qué Dios nos Asista!

Presenciamos impertérritos una realidad objetiva que nos abruma y nos invita, como católicos y patriotas españoles, a la desesperanza.

Leyes que nos imponen una moral perversa y degenerada y que nos sitúa fuera de la ley a quienes no la compartimos y no pensamos tolerar que se vaya a adoctrinar a nuestros hijo en la transgresión y la promiscuidad.

Leyes que nos imponen un borrado de memoria y nos tachan de delincuente que incitan al odio con tan solo mentar a nuestros difuntos.

Políticas tendentes a la autodestrucción nacional, a la aniquilación de nuestra cultura y religión, y que imponen al extranjero anticristiano como referentes favorecidos.

Medios que inducen a la desestructuración de España y presentan lo abominable como valor en alza.

Y lo que es peor para nosotros, fieles católicos que vivimos con la mirada puestas en nuestros pastores, pastores tibios y acomodados que solo piensan en como avenirse a los que se presentan descaradamente como enemigos de Cristo y de la Iglesia, mientras abandonan la tutela del Pueblo Santo que deambula, con las manos manchadas de sangre, como rebaño sin pastor.

Decía un gran Santo que Dios permite en exceso la dificultad y la tragedia para que cuando intervenga no quepa duda que lo acontecido es obra suya. Sí, como aquel Pueblo Judío esclavo en Egipto, o aquel destierro en Babilonia, o como la Santa Cruzada que inspiró un 18 de Julio, en nuestra Patria, en defensa de España, de su Iglesia y Religión.

Hoy sólo nos cabe confiar en el Señor. ¡Qué Dios nos asista! Porque la abominación en la que vivimos sumidos en la más atroz perversión de la conciencia y en una absoluta ceguera, nos impide contemplar el desastre aun mayor que se nos viene encima. Y mientras las almas se pierden y se alejan, nuestros pastores niegan el auxilio aun de los fieles difuntos.

¡Oh Dios, haznos volver, y que brille tu rostro, para que seamos salvos! 

¿Hasta cuando, oh Yahveh Dios Sebaot, estarás airado contra la plegaria de tu pueblo?

Les das a comer un pan de llanto, les haces beber lágrimas al triple; habladuría nos haces de nuestros convecinos, y nuiestros enemigos se burlan de nosotros.

¡Oh Dios, haznos volver, y que brille tu rostro, para que seamos salvos! 

(Sal, 80)

LA VERDAD ES ETERNA E IMPERECEDERA!

Sobre todo el planteamiento que hemos ido haciéndonos sobre la necesidad de un programa, de un proyecto socio-político a la luz de la Doctrina Social de la Iglesia, he meditado mucho en estos casi dos meses y medio en los que atravieso una oscura noche tras la muerte de mi madre.

La muerte de mi madre, de alguna forma, ha presentado toda mi vida ante mi como en un pronto, y me ha colocado, de una forma mística y espiritual en las postrimerías de mi muerte frente al inapelable juicio individual al que me someteré ante mi Señor y Dios Jesucristo.

Cristo vence

Algo he ido cavilando y determinando. Y lo primero y trascendental es que efectivamente hay una Verdad, y esta Verdad, como cualidades propias su propio concepto y ser, es única, inmutable y eterna!

 Yo nunca he sido un santo, ni he tenido vocación de serlo. Fui un niño normal, rodeado de cariño, amor y fe, a los que muchas veces no respondió como debiera.

Atravesé en mi infancia muchas vicisitudes, difíciles en tantas ocasiones, pero que de una forma u otra me presentaron irrenunciablemente a un Dios que es Padre, a una Patria a la pertenezco y a una Justicia que debo incansablemente buscar. Una infancia que a la postre recuerdo feliz.

En mi juventud se arraigaron en mi tempranamente aquellos valores profundos que nacieron en un Espíritu elevado y trascendental; el del 18 de Julio.

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Creí incondicionalmente en ese Dios de mis mayores, se arraigó en mi ese orgullo y amor patrio de ser español de pertenecer a España, y busqué, asumí y cultivé todos esos valores del Movimiento Nacional-Catolicista que nos proyectaban a la consecución de la Justicia.

Con 11 años me convertí en un joven de misa y confesión semanal, activista de Fuerza Joven. Activista sí, no de esa actividad difamadora que nos presentaba como seres violentos y que jamás presencié si no fue totalmente al contrario siendo increpado, amenazado o violentado por agentes que decían ser muy democráticos. Nuestra actividad se basaba en una profundización activa de los valores nacionales, del pan y la justicia, de la verdadera libertad e igualdad, de soñar Una España Grande y Libre.

Dada mi edad nunca tuve un conocimiento profundo del desarrollo político doctrinal de nuestro movimiento, pero se que viví el Espíritu verdadero de Amor a  Dios y a España y de entrega total al bien común de todos los españoles que era nuestra meta. Si en algún momento flaqueaban las fuerzas, nuestras miradas se volvían hacia aquel que presidía nuestras sedes, locales y actos: Cristo, y éste crucificado.

La transición galopaba, se gritaba libertad en las calles, democracia y modernidad, pero yo decidí mantenerme fiel a los valores que habían arraigado en mi corazón, a la sangre que bien sabia había sido derramada, de un y otro lado, en una Cruzada necesaria e ineludible que devolvió a España la esperanza como Nación.

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Cada 18 de Julio y 20 de Noviembre, con 13, 14, 15 y 16 años me presentaba solo a las seis de la mañana (algún día me equivoque y coincidió con la salida me la primera misa) frente a la Cruz de los Caídos que quedaba ensalzada junto a la puerta de la Iglesia de San Francisco en la que fui bautizado.

 Allí depositaba mi ramo con cinco rosas rojas, y con mi camisa azul y boina roja, con el brazo en alto hacia Dios cantaba el Cara al Sol como homenaje a aquellos que todo lo dieron por aquellos valores que me hacían sentirme orgulloso de ser quien era!

 Uno de los días que coincidió el canto del Cara al Sol con la salida de misa (estaba yo solo, frente a la Cruz, cantando), veía a través de la visión periférica como la gente (católicos practicantes de misa prima) miraba y como que guía despavorida. Solo una ancianita,  recuerdo, se acerco, me cogió la mano izquierda y depositó en ella un duro (moneda de cinco pesetas).

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Todo ello, claro, frente al libertinaje que se imponía, frente a la degradación moral que nos embestía, me ganó el apodo del “Facha”, que yo, tengo que decirlo, muy honroso admitía. De echo aquel por quien me fue primeramente dado se convirtió en un de mis mejores amigos.

Sin embargo, mi madre que había vivido la verdadera libertad que durante el régimen del Caudillo, al igual que lo vivieron todos los españoles de buena voluntad, me apoyó y se unió al movimiento de Fuerza Nueva frente al que al principio era reticente!

Fueron años de trabajo y lucha enconados. Cada vez que escucho o leo a Jose Antonio Primo de Rivera describiendo sus viajes y mítines a lo largo de toda Castilla , yo recuerdo tantos viajes y desplazamientos dentro de la provincia a Relleu, a Bañeres, a Callosa, a Villajollosa, a Teulada, a Benisa, a Benidorm, a Calpe, etc.

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 Conseguimos ser un buen grupo de jóvenes en la comarca de Altea unos 30 o 40, amantes de esa España que nos llenaba de orgullo, de su historia, de sus gentes, de su cultura y valores. Convencimos a mi madre de que se presentara a las elecciones del 82; numero 7 por Fuerza Nueva en la Provincia de Alicante. Uno de sus discursos, hoy proféticos, Ha quedado reproducido en este blog de Unión Católica!

En las postrimerías de su muerte me confeso su mayor orgullo, haber servido a España y haber combatido codo con codo con el que fue nuestro líder Blas Pinar!

Después de vivido y sentido el amor y la dulzura de un Dios y una Patria, tristemente FN fue disuelta, en mi opinión comprensible pero erróneamente. El Estado liberal había convencido a la juventud española de lo nefasto de los valores tradicionales y todos mis camaradas al igual que yo postreramente fuimos cayendo bajo el ímpetu del espíritu mundano y liberal que hicieron a algunos renegar de sus raíces y principios y a otros simplemente olvidarlos.

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Asumiendo así que no hay Verdad, que todo es adaptable, sujeto a transición, caí en las redes nefastas, corruptas y criminales del liberalismo español. Si, se me decía este es el medio para conseguir el fin y con 22 años asumí el cargo de Jefe local de Nuevas Generaciones del PP (no hay indulgencia que me vaya a librar del purgatorio que me corresponde por tan craso error).

Yo había sido Jefe Comarcal de Fuerza Joven y estaba acustumbrado a animar e instruir en los valores y metas trascendentales a mis camaradas. Me encontré en una selva de depredadores en la que fui inducido a la deslealtad y corruptela. Duro 6 meses, el PP ganó, mi primohermano fue Alcalde y Senador, y yo asqueado de la degeneración moral liberal, me fui a La Mancha, con aquel que fue camarada en luchas y combates y que tristemente el mismo Estado Liberal pervirtió, como a cada uno de nosotros, en mayor o menor medida ha pervertido.

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Ahora encuentro a mi madre con la mirada fija en el cielo y una sonrisa de satisfacción, que hoy no puede decirme sino que es verdad Alfonso, como que hay un Dios, hay una Patria y hay una Justicia, y que lo importante es esa mirada sobrenatural que nos acontecerá en el momento de nuestra muerte y nos presentara el rostro de Jesucristo, severo para aquellos que se avinieron a los criterios que sacrifican a los no nacidos y a los moribundos o ancianos al demonio liberal de la comodidad y la conveniencia; plácido y sonriente, inductor así mismo de esa sonrisa final, para aquellos que como mi madre no renunciaron nunca a la Verdad que descubrieron y que Dios regalo a España, de la mano de tantos caídos, a través del Espíritu Nacional-Catolicista del 18 de Julio.

Sirva esto para que entiendan aquellos que quieran entender, que con la mirada fija en mi muerte que está por llegar (cuando Dios así lo disponga), no voy a dar mi brazo a torcer ni a ceder lo más mínimo frente aquellos que atenten contra la unidad de la Patria, la Tradición de la Iglesia o los valores inmortales y eternos de la Vida, el Pan y la Justicia. Ya no tengo edad para monsergas ni aveniencias. Repudio y condeno de toda tentación liberal, modernista, progresista o socialista, a las que reconozco como obras criminales que atentan contra Dios y su misericorde Justicia.

De todo ello, anunciar que desisto de todo proyecto politico-social que no sea recuperar la Verdad, Una, Sagrada y Eterna, en aquel movimiento heredero fiel del Espíritu Nacional-Catolicista del 18 de Julio y fundada por D. Blas Piñar López, al que admiro y venero como héroe y santo: FUERZA NUEVA. De forma que esta nuestra asociación de Unión Católica como los grupos que ella pueda sostener o animar se limitarán en todo caso a los fines estrictos recogidos en nuestros estatutos.

mitinfuerzanueva0iw Y por favor, que nadie venga a hablarme del mal menor o de la conveniencia de la moderación frente a las posturas liberales conservadoras de VOX o de cierto sector del PP. Mejor vayan a aquellos condenados en el infierno por su pusilanimidad y su avenencia o tolerancia silenciosa con el genocidio de inocente y les expliquen que no pueden ofrecer una misa por sus almas porque la condenación en el infierno es eterna e irremisible.

“Ay de aquellos que escandalizar en a uno de estos pequeños, más le valiera atarse una rueda de molino al cuello y tirarse al mar” (Jesucristo, año 33)

Que Dios OS bendiga y OS guarde. Y OS premie la paciencia que demostrais con este indigno servidor de Dios y de España!

Victor

MODELO SOCIAL

En el año 1986 la Comisión Permanente de la Conferencia Episcopal Española (sí, aquella que tantos se proponen quemar), publicaba la instrucción pastoral “Los Católicos en la Vida Pública”.

Me pregunto por qué siendo Cristo Rey, luz del Mundo y única Esperanza y Salvación no nos es posible, a los católicos, presentar un modelo social que bajo la luz del Evangelio y atendiendo a la ya tan elaborada Doctrina Social de la Iglesia ofrezca, abierta y democráticamente, una posibilidad social y política de realización nacional bajo los principios de bien común, la justicia y la paz social.

En la instrucción referida los obispos españoles señalaban que: “Jesucristo ejerce principalmente su soberanía a través de la Iglesia y de los cristianos en ella, que viven y actúan desde la fe y desde la libertad regia de los hijos de Dios frente a las esclavitudes de una creación sometida a la corrupción del pecado y consiguientemente trabajan al servicio de los pobres, en favor de la causa de la justicia, en orden a preparar la llegada del Reino de Dios en su plenitud”

Esta tarea de los cristianos no puede de ninguna forma excluir las estructuras sociales, públicas, políticas y administrativas que sostienen nuestra sociedad. Es más, estoy plenamente convencido de la exigencia que supone a los católicos ser sal y luz, social y política, en cada una de las comunidades en donde vivan. La realidad actual nos presenta un sin número de opciones políticas, de modelos sociales más o menos democráticos, que excluyen a Cristo como referencia y como fuente de todos los valores que promueven la justicia, la paz y la solidaridad de las gentes. Hoy vemos a cantidad de políticos que aun siendo cristianos y católicos actúan contra los principios de la Doctrina Social de la Iglesia y no tienen en cuenta ni el bien común ni la justicia social ni la vida como principio supremo.

Los católicos en la vida pública, en su inmensa mayoría, dejan tristemente de ser católicos para convertirse en liberales o progresistas, en conservadores, radicales e incluso comunistas. Parece que impera la convicción de que cabe la posibilidad de encontrar un modelo de gobierno, un modelo de sociedad, acorde la nuestra fe prescindiendo de la fe, y esto es una contradicción incomprensible e imposible.

Nos indican los obispos en esta instrucción que: “Esta inspiración cristiana de la política no podemos darla por supuesta ni podemos esperarla de la improvisación. Es preciso fomentar expresamente la adecuada formación de los católicos en conformidad con la doctrina social y moral de la Iglesia; es preciso impulsar actividades o instituciones dedicadas a la formación y capacitación de los católicos para que puedan actuar en los diferentes ámbitos de la vida política con verdadera inspiración espiritual y adecuada preparación profesional. No es tarea fácil superar en la práctica el riesgo de la separación entre lo que es inspiración cristiana y lo que corresponde a la técnicas de la actuación política. No valen los viejos moldes. Hay que arrancar de la situación actual contando con una visión renovada de la Iglesia, de la sociedad y de las relaciones entre ambas.”

Hoy más que nunca, en esta nuestra España es necesario este compromiso e iniciativa de los católicos. Cuando Cristo es ya abiertamente perseguido, cuando nuestras celebraciones son violentadas, cuando la injusticia social es ya endémica, hace falta más que nunca que los jóvenes bajo la luz de Cristo y con el apoyo y acompañamiento de aquellos que cuentan con más experiencia, promuevan proyectos y propuestas sociales y políticas verdaderamente cristianas y católicas.

Orgullosos de nuestra fe, felices de nuestra historia, honrosos con nuestros padres y mayores, deseamos y queremos un modelo social justo y cristiano, pues sólo en Cristo confiamos y solo en Él esperamos la paz y la felicidad que el mundo por si mismo no puede encontrar.

El huevo de la gallina

Hoy una cuestión, que considero de suma importancia, se ha asumido, en la práctica pastoral y docente, como conciliable con la doctrina católica y se enseña en distintas cátedras y centros de formación católica en sus distintos niveles[1].

Estoy hablando de la realidad histórica de nuestros primeros padres, Adán y Eva, y a las consecuencias que a nivel teológico y doctrinal se derivan principalmente en la doctrina sobre el pecado original y por consecuencia de toda la economía salvífica incluido el misterio de la encarnación y redención, que algunos no solo ponen en duda sino que desbaratan la tradicional y sana interpretación enseñando que Adán y Eva son términos que tan solo se refieren a un número mayor e indeterminado de parejas de seres humanos de la era moderna de los cuales todo el género humano procederíamos, o en su caso que Adán se refiere tan solo a la humanidad en su complejo e indeterminado origen [2].

Esta tesitura se apoya, injustificadamente, en aquellas teorías científicas llamadas “poligenistas” las cuales, aun en contra de muchos indicadores científicos, afirman, de una forma u otra, la necesidad de múltiples parejas de “homos” en una comunidad primogénita o de diversas comunidades de las cuales el género humano actual procedería. Decimos injustificadamente, primero porque aquellas teorías poligenistas no son más que teorías y opiniones que cambian y se adaptan a cada momento según los descubrimientos paleontológicos, que por escasos, se van hallando y que, más bien apuntan, por necesidad cromosomáticas y registros paleontológicos, a un individuo varón original y un individuo hembra original, es decir, a una pareja singular y precisa de la cual el género humano tal y como lo conocemos en la actualidad se haya desarrollado y multiplicado en la última etapa de nuestra historia.

Por otro lado es injustificado apelar a la teoría y opinión científica allá donde ésta no puede llegar y, cuanto más, supeditar la doctrina revelada a la misma teoría científica siendo que el objeto mismo de la ciencia jamás podrá declarar sobre lo que es exclusivo objeto de la fe y la teología; esto es, la identificación de los primeros seres humanos como aquellos primeros individuos que responderían a la cristiana antropología de espíritu encarnado, es decir, a la identificación del primer ser  humano como aquel a quien Dios creó directamente y sin mediación en su realidad espiritual, esto es el alma, y al cual formó del mismo “polvo de la tierra”[3], esto es su realidad corporal.

Hoy parece que la verdad y la misma ciencia se apoyan y fundamentan en la opinión generalizada o predominante. Pero ni el ser humano fue apareciendo poco a poco de distinta forma y manera a lo largo de la historia, evolucionando y adaptándose al medio (los registros fósiles no dicen eso, sino que aparecen al norte de Kenia y a través de la historia se expande desde Asia Menor hacia Europa), ni a los monos se les cayó el pelo al mismo tiempo.

Hoy escuchamos a personajes relevantes asegurar que sin duda alguna hay vida en otros planetas, mintiendo u omitiendo los datos y estudios científicos serios que presentan la singularidad que supone nuestra existencia y las grandes dificultades de encontrar otro planeta similar a nuestra actual Tierra.

Quizás hay un interés extremo de despojarnos de la dignidad que supone considerarnos imagen y semejanza de Dios. Hijos de Dios llamados a una divinidad que alcanzaremos en la inmortal eternidad que esperamos.

Quizás algunos poderosos ganaran algo si nos llegan a convencer de que no somos más que piedras a las que fruto de la casualidad de los tiempos les han surgido brazos y piernas y cierta capacidad intelectiva; monos evolucionados que seguramente tendrán el valor que la eficacia de su evolución les pueda proporcionar.

El eterno dilema entre el huevo de la gallina. No cabe duda que primero fue el huevo, una gallina no es gallina si no nace de un huevo. Igual ocurre con las especies. Lo que caracteriza a una especie es su capacidad de reproducirse con los miembros de su misma especie. Si de una cierta especie (Astrolopitecus) nace un miembro de otra especie (Homo), no ha habido evolución, sino transformación. Y esta transformación es la que posiblemente nos presenta la alegoría del barro y la costilla del Génesis.

No hay miedo alguno para aquellos que buscamos la Verdad y creemos en el Dios de la Verdad y la Vida. La Verdad no puede ser contradecida. La Ciencia (mayúscula) forma parte de la Verdad, no es toda la Verdad pero forma parte de ella, y es el vehículo maravilloso y expectacular de descubrir los dedos amoroso de ese Dios que nos ha llamado a la existencia.

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[1] Esta cuestión no es nueva, pero parece que de hecho se agrava con el tiempo. Así lo denunciaba ya en 1993 Juan Pablo II en la Carta Encíclica Fides et Ratio 4.3: “Particularmente hay que destacar la discrepancia entre la respuesta tradicional de la Iglesia y algunas posiciones teológicas –difundidas incluso en Seminarios y Facultades teológicas- sobre cuestiones de máxima importancia para la Iglesia y la vida de fe de los cristianos, así como para la misma convivencia humana.”

[2] “Muchos piensan que, a la luz de la historia de la evolución, no habría ya lugar para la doctrina de un primer pecado, que después se difundiría en toda la historia de la humanidad. , en consecuencia, también la cuestión de la Redención y del Redentor perdería su fundamento.” S.S. Benedicto XVI, Audiencia General, 3 de Diciembre de 2008. “El pecado original en la enseñanza de San Pablo.”

[3] Esta expresión es sacada directamente del libro del Génesis. En Gen 2,7 se diferencia claramente dos acciones divinas que convierten al primer hombre en ser vivo: una, la insuflación del aliento de vida donde reconocemos la acción directa y personal de Dios en la creación del alma humana; otra la modelación del hombre del polvo del suelo, en la cual bien entendemos que el hombre ha sido formado mediante un proceso (modelado) que no es ajeno a la misma tierra de la cual toda la naturaleza de nuestro planeta procede. El hombre es modelado y creado en el mismo origen terrenal que se anticipaba en Gen 1, 24 para el resto de seres vivos “produzca la tierra seres vivientes”, no es extraño a la naturaleza terrenal, no procede en su realidad material de otra realidad ajena o diferente al planeta Tierra. El texto de Gen 3,19 es esclarecedor a este respecto: “hasta que vuelvas a la tierra, porque de ella fuiste sacado”.