Archivo de la categoría: Uncategorized

Panorama desolador

En estos días ha habido varios debates entre candidatos, de ellos saldrá el futuro presidente del país. La realidad a la que nos enfren- tamos es desoladora, candidatos que olvidan sus valores porque les restan votos, candidatos cuya ceguera ideológica les impide apostar por un futuro para todos y se centran en derogar todo lo que sea contrario a su ideario, candidatos que basan sus medidas en una cen- tralidad mal entendida que deja fuera los valores cristianos que son propios de una parte mayoritaria de la sociedad. Pero por si esto fue- ra poco, uno de los candidatos, el señor Sánchez, candidato del PSOE nos sorprende con la siguiente afirmación, “se han perdido los valo- res”,  hasta aquí  serían muchos los que aplaudirían el hecho de que haya llegado a tal conclusión, el problema llega cuando añade la so- lución, que no es otra que la asignatura de Educación para la ciuda- danía porque según el candidato, ellos nos van a enseñar valores. No hace falta que hable más porque hace ya mucho tiempo que pupilos de su partido, instalados en el funcionariado educativo se dedican a promover entre niños y adolescentes sus ideales, léase aborto, sexo libre, ideología de género, etc, etc, así que quizá, esa falta de valores que usted achaca a la falta de la asignatura, se debe más al interés de su partido en que las nuevas generaciones defiendan “sus valores”, lo que los terminará eternizando en el poder como pasa en muchos paí- ses de hispanoamérica que no son más que la sombra de lo que fue- ron. Lo triste de esto es que haya todavía muchos católicos que no quieran ver esta realidad que lleva muchos años produciéndose con la indolencia de tantos, que incluso los eligen mediante su apoyo en las urnas. Difícil decisión pues la que nos deja un panorama electoral sombrío, donde lo sencillo es errar y lo difícil lograr que la decisión que tomemos durante la jornada de reflexión  se vea reflejada en el próximo presidente de este país llamado  España, sombra de lo que un día fue.

Traidores de la fe!

Llevo dos días intentando ordenar las ideas para poder mandar este mensaje más que un mensaje podría ser una reflexión tan antigua como la de la pescadilla que se muerde la cola.

Pues bien, no hace mucho tiempo cuando peregrino peleaba  por estos mundos guiado por las riendas de las calles, todo se contemplaba con los ojos de este dicho “cree el ladrón que todos son de su condición”. Cuán grande fue mi sorpresa al comprobar desde fuera que no es tanta la ceguera sino más bien la negación de lo evidente; la policía cerrando los ojos.

La droga circulando libremente por las calles; la oferta y la demanda acosando nuestros colegios; hijo afortunado que siguiendo la trayectoria del padre pasa de los demás, y digo afortunado pues él no fue abortado como su padre hace con los demás.

Y ahí están, paseando presumiendo de su alto nivel social; ahí están, agarrados a la libertad mostrándose pasivos ante la vida, retorciéndose en sus lechos de dinero amparados por los políticos que sólo se meten con quien no se defiende. ¡Ay de ellos si tuviesen el valor de defender la moral y la buena fe! Sí, la buena fe, algo tan extraído de esta sociedad. Algo tan limitado por los miedos impuestos por sociedades como la del islam. Mentiras, que no respetadas, sólo temidas. Mentiras que envuelven la vida diaria de estos políticos que luchan contra las personas que rezan  por ellos; corruptos, protagonistas de revistas con  lengua de Satanás; traidores de la fe.

No se comprende a los católicos!

¿Cuåndo la ideología neoliberalismo tomó el poder en las conciencias de los católicos españoles? La Doctrina Social de la Iglesia ha sido siempre clara y firme en la obligación de los católicos frente a su compromiso en la  vida social y política de su nación.

¿Cuando los católicos españoles asumimos el falaz criterio masónico de que cualquier referencia política a la cuna moral y tradicional católica de España es consigna exclusiva de opciones de extrema derecha?

¿Acaso nos hemos convencido que el estado neoliberal; estado del bienestar le llaman, bienestar de las familias que no conocen el paro, de los niños que no son abortados, de los ancianos que no son abandonados, de los que no viven bajo el yugo de una abusiva hipoteca, de los que no tienen que ocupar ilegalmente una vivienda para encontrar techo, no de los miles que se quitan la vida voluntariamente, no de cuantos caen presa de tantas adiccones, de tantas familias rotas; bienestar de unos pocos, los siempre poderosos; ilusión de los ilusos que han perdido hasta la esperanza de un sentido trascendental de la existencia; es un mal menor? ¿Mal menor frente a qué? Porque creó que el negocio que nos ocupa es el de la salvación o la perdición de nuestras almas, y en el debe imperar una conciencia bien formada; el resto le corresponde a Dios.

El Magisterio de la Iglesia es muy claro en materia política, siempre lo ha sido.

El católico no puede apoyar, ni con el voto, opción alguna opuesta a la moral católica: “los creyentes, deben oponerse y no pueden apoyar con su voto” tales opciones; “cuando la acción política tiene que ver con principios morales que no admiten derogaciones, excepciones o compromiso alguno, es cuando el empeño de los católicos se hace más evidente y cargado de responsabilidad”. (Benedicto XVI).

No se comprende a los católicos cuando renuncian a los valoesr más grandes que los acompañan, Cristo y la Iglesia; ¿qué queda del católico sin ellos? ¡Pues eso, un liberal!

KGB y teología de la liberación???

Acabo de quedarme de piedra. Seguro que por mi gran ignorancia. Estoy leyendo información sobre la creación de la Teología de la Liberación por parte de la KGB como estrategia para expandir el comunismo en Sudamérica.

¿Es cierto? Sí es así, creo que la extinta KGB (de forma oficial) puede estar satisfecha con su trabajo. Ha facilitado la infiltración del comunismo en el seno de la Iglesia. Y quienes desde fuera se han convencido de la “veracidad” de la teología de la liberación han caido en sus redes (sin saberlo, por supuesto) y están haciendo de propagadores (también sin saberlo) del propio mal que ellos critican.

PIETISMO

Pobre Kant, como me meto con él… de verdad que no tengo nada en su contra, y por contra rezo por él. Soy consciente de que su inteligencia superó cientos de veces la mía y que de sus conocimientos y escritos no entiendo ni conozco la centésima parte, pero es que me da mucho juego, qué le vamos a hacer.

Valga la siguiente afirmación para cualquiera de “mis” otros escritos: el tema en sí es amplio, y en él hay campo para un estudio fecundo y provechos. En correspondencia a dicho carácter, el ámbito de las fuentes bibliográficas será mínimo, buscando la practicidad antes que la erudición. Dicha erudición, con su correspondiente corrección cuando sea menester, la dejo con mucha humildad en manos de mis sabios lectores.

Le pese a quien le pese, podemos afirmar que formamos parte de la «Cristiandad», entendida como el conjunto de las culturas que han sido influidas por el cristianismo. También cierto que todo nuestro bagaje religioso-cultural nos ha llegado por la mediación del catolicisimo romano aprobado oficialmente por la Corona española, es decir, un catolicismo romano de tinte ultramontano y antiprotestante. En otros países, la reacción de los intelectuales a esta influencia religiosa y cultural fue el abandono y rechazo del cristianismo, y no precisamente la búsqueda de una forma alternativa de cristianismo como es el caso del protestantismo.

Resulta necesario precisar en algo la palabra «protestante». Con ella me refiero no precisamente a los movimientos religiosos surgidos como consecuencia de la Reforma del siglo XVI, sino más precisamente al movimiento caracterizado por los historiadores de la religión como la «Reforma magisterial»; es decir, aquel movimiento de la Reforma que contó con el apoyo de los magistrados o gobernantes, y que está representado por LUTERO, CALVINO y sus seguidores. La otra rama del movimiento reformador, conocida como la «Reforma radical» y que ha dado origen a las Iglesias anabautistas, se ha caracterizado históricamente por su violento anti-intelectualismo y sospecha hacia toda actividad de reflexión sistemática de la fe cristiana.

El pietismo es un movimiento extremadamente mal comprendido, cuando no directamente ignorado; ignorado incluso por aquellos que lo padecen y es a los que va dirigido este escrito. El pietismo se manifiesta como reacción al anquilosamiento del escolasticismo protestante y el endurecimiento de sus categorías, todo lo cual degenera en una polémica violenta, ácida e intrascendente, con una dicotomía absoluta entre la dogmática y la praxis. El principal representante del movimiento es el luterano PHILIPP JAKOB SPENER (1635-1705), quien dio nombre al pietismo con su libro Pia Desideria (1675).

La característica principal del pietismo es la introducción de la subjetividad radical de la experiencia religiosa como criterio normativo para la eclesiología y la teología y un distanciamiento de los contenidos objetivos de la dogmática, a quienes creían responsables de la crisis espiritual de la época. El pietismo ha favorecido la reducción del concepto de Dios a lo inmanente, minimizando todos aquellos atributos de Dios que favorecían la objetividad del hecho religioso. El pietismo reemplaza al Dios trascendente por la experiencia de Dios del sujeto religioso. De manera análoga, es posible alegar que en vez de observar cambios en el sujeto que participa del conocer para que éste se adapte al objeto, Kant insiste en que son los objetos del conocimiento -los fenómenos- los que son afectados por el sujeto cognoscente.

En los ambientes permeados por el pietismo es común escuchar «testimonios» que detallan «experiencias de conversión», en donde el nuevo converso relata cómo era su vida anterior a la conversión y el evento mismo de la conversión para luego extenderse sobre las consecuencias de dicho evento. Tales casos son abundantes hasta nuestros días, en donde es posible encontrar cantantes, personalidades de la farándula, políticos, deportistas, etcétera, que son propensos a relatar sus experiencias religiosas de este modo. De manera similar, Kant alude a una «experiencia de conversión» para justificar la transción de su pensamiento desde el racionalismo dogmático.

Es posible adelantar una vinculación de la insistencia del pietismo en la práctica de la tolerancia religiosa, la renuncia a la teología polémica y la superación de barreras eclesiásticas y denominacionales en adopción de un espíritu abierto a la diversidad. Ecos de esta insistencia pietista en la superación de los antagonismos religiosos son fácilmente discernibles en La religión dentro de los límites de la mera razón, en donde Kant insiste enfáticamente en la superación de las barreras denominacionales (parte del vicio que él denomina como «clericalismo») en el Libro IV, abogando en cambio por el establecimiento del Reino de Dios en la tierra expresado en una “federación mundial de naciones”, o como dicen hoy en día “Alianza de las civilizaciones”. La corriente pietista tomó como uno de sus lemas el dicho agustiniano de “in omnibus caritas”, anteponiéndolo a “en lo esencial unidad”, siendo esencial la propia unidad sobre la roca de Pedro.

Seguro que todos conocemos unos cuantos dogmáticos y otros tantos pietistas, protestantes todos ellos sin ni siquiera saberlo; ¿ protestantes contra qué? contra Roma, por supuesto. Como tantas veces ya he dicho, cada uno que crea lo que quiera o lo que pueda, pero yo, personalmente, cuanto más leo y estudio, también cuanto más haga por los demás, más católico y romano me vuelvo.