Todas las entradas de: Rafa

Panorama desolador

En estos días ha habido varios debates entre candidatos, de ellos saldrá el futuro presidente del país. La realidad a la que nos enfren- tamos es desoladora, candidatos que olvidan sus valores porque les restan votos, candidatos cuya ceguera ideológica les impide apostar por un futuro para todos y se centran en derogar todo lo que sea contrario a su ideario, candidatos que basan sus medidas en una cen- tralidad mal entendida que deja fuera los valores cristianos que son propios de una parte mayoritaria de la sociedad. Pero por si esto fue- ra poco, uno de los candidatos, el señor Sánchez, candidato del PSOE nos sorprende con la siguiente afirmación, “se han perdido los valo- res”,  hasta aquí  serían muchos los que aplaudirían el hecho de que haya llegado a tal conclusión, el problema llega cuando añade la so- lución, que no es otra que la asignatura de Educación para la ciuda- danía porque según el candidato, ellos nos van a enseñar valores. No hace falta que hable más porque hace ya mucho tiempo que pupilos de su partido, instalados en el funcionariado educativo se dedican a promover entre niños y adolescentes sus ideales, léase aborto, sexo libre, ideología de género, etc, etc, así que quizá, esa falta de valores que usted achaca a la falta de la asignatura, se debe más al interés de su partido en que las nuevas generaciones defiendan “sus valores”, lo que los terminará eternizando en el poder como pasa en muchos paí- ses de hispanoamérica que no son más que la sombra de lo que fue- ron. Lo triste de esto es que haya todavía muchos católicos que no quieran ver esta realidad que lleva muchos años produciéndose con la indolencia de tantos, que incluso los eligen mediante su apoyo en las urnas. Difícil decisión pues la que nos deja un panorama electoral sombrío, donde lo sencillo es errar y lo difícil lograr que la decisión que tomemos durante la jornada de reflexión  se vea reflejada en el próximo presidente de este país llamado  España, sombra de lo que un día fue.

¿Por qué lo llaman matrimonio?

Estados Unidos ha declarado como derecho constitucional el mal llamado “matrimonio” homosexual. Y por qué digo mal llamado, por la sencilla razón de que cuando tú tienes dos cosas cuya naturaleza es diferente, no pueden compartir una misma denominación, es decir, la unión entre personas del mismo sexo, podría tener otro nombre,  que no fuera matrimonio, lo que contribuiría a diferenciar el tipo de unión de lo que ultimamente se ha dado en llamar “matrimonio tradicional”.

Muchos son los ejemplos que se podrían argumentar, no es lo mismo una separación que un divorcio, no es lo mismo un préstamo que una hipoteca, y esto es debido a que aunque sean figuras parecidas, hay una serie de características que las hacen singulares. Por eso no se puede entender que en este caso no se haya realizado esa distinción que parece del todo lógica y racional, dadas las peculiaridades de este tipo de uniones.

Otro ejemplo de un uso inapropiado del vocabulario sería el mal llamado bautismo civil, detrás de estos y otros ejemplos lo que se encuentra es un deseo de usar términos de carácter religioso en otros contextos, esto no es un fenómeno nuevo, ya que basta con oir una simple narración, ya sea televisiva o radiofónica de cualquier deporte para ver como de manera torticera se usan expresiones del vocabulario religioso sin ningún reparo.

 

 

 

La famosa X de la renta o la financiación de la Iglesia

Resulta curioso el hecho de que una de las pocas cosas que podamos decidir acerca de a qué se destinan nuestros impuestos sea esta, pero más curioso aún resulta oir día tras día como se critica la ingente cantidad de dinero que el estado da a la Iglesia. Esa es la pobre idea que tienen los ciudadanos sobre una institución, que aunque muchos se empeñen en ningunear, realiza una GRAN LABOR SOCIAL.
Cuantos colectivos reciben ingentes cantidades de dinero sin que sean los ciudadanos los que libremente escogen el destino de esos fondos, pero claro, no son la denostada Iglesia Católica. Más curioso resulta aún que muchos de los que se sienten molestos sean los que a la hora de realizar la encuesta del CISS se definan como católicos, que si las continuas campañas mediáticas que atacan directamente a las bases de la sociedad, como son el matrimonio, la familia y la moral cristiana, no han logrado reducir, significan un 75% de la sociedad.
Los católicos, que realmente valoran la labor de la Iglesia, deberían tener claro su deber moral de marcar la casilla de la Iglesia Católica en su declaración, algo que no cuesta nada, pero que ayuda a que esta institución realice su labor callada y abnegada en ámbitos como la educación, la sanidad, la atención a los más necesitados, a los que nadie ayuda, porque no nos olvidemos, que en los países donde el riesgo es mayor, donde hace tiempo que organizaciones como la ONU, Médicos del Mundo, Cruz Roja y demás ONG han dejado el país en cuestión, siempre hay un misionero o misionera que valora más su labor que su propia vida. A nosotros, sólo nos cuesta un minuto de nuestro tiempo marcar esa X, pero aún así, cuantos y cuantos católicos dejan de marcarla.
No olvidemos que existe otra opción, la famosa otros fines sociales, por ese camino, una muy pequeña parte de ese 0,7 por ciento llegará a Cáritas, el resto para averiguarlo tendremos que sumergirnos en el BOE para averiguar a que organización va destinada.
A todos aquellos que siguen dudando en marcar la X o lo dejan en manos de la persona que le realiza la declaración, sepan que en el mejor de los casos marcarán la opción de otros fines sociales, si no ese dinero estará disponible para los fines que el estado decida usarlo, la financiación de los partidos políticos, el dinero destinado a patronal y sindicatos, la ayuda a los bancos, la interrupción de una vida…
En fin, de tí depende, en la parte que te dejan decidir, que es muy poca, en donde acaba ese 0,7 por ciento, ya sea en financiar la Iglesia Católica, otros fines sociales o dejar que sea el Gobierno de turno quien decida en que utilizarlo. También puedes marcar las dos, con lo que aparte de financiar la Iglesia Católica, una muy pequeña parte de otros fines sociales llegará a Cáritas.