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El que tenga oídos que entienda

 

A algunos les parece demasiado fuerte, atrevido, reaccionario o anacrónico el atreverse a solicitar y defender el estado confesional para nuestro pais, España, y salir del estado confusional en el que todo católico se encuentra o lamenta… Hoy tengo que darte toda la razón con el corazón hermano Alfonso, con cierta vergüenza por no haber sido más claro y potente. Llego a este convencimiento viendo como otros, dígase un tal Pedro Sánchez, se atreven a defender el estado laico como la prioridad de su gobierno, de llegar a ser presidente… Dios no lo quiera. Estamos ya preparados para todo, hasta para el Armagedon si se tercia, del que creo que estamos más cerca, como advirtió Netanyahu por si a alguno le interesa.

Leon XIII y la memoria histórica

La memoria histórica es un concepto ideológico e historiográfico de desarrollo relativamente reciente, que puede atribuirse en su formulación más común a Pierre Nora, y que viene a designar el esfuerzo consciente de los grupos humanos por encontar con su pasado, sea éste real o imaginado, valorándolo y tratándolo con especial respeto. Conceptos confluyentes son el de memoria colectiva y el de política de la memoria (politics of memory) o política de la historia (Geschichtspolitik).

La aplicación del concepto suscita notables discrepancias, especialmente al implicar la fijación de hechos y procesos históricos, de interpretación no unívoca, en algún tipo de “relato” que puede convertirse en una “verdad oficial” ( cuya negación puede incluso ser perseguida legalmente) o en una verdad “políticamente correcta” o “pensamiento único” (impuestos informalmente).

Según el historiador Tony Judt “hay una profunda diferencia entre la historia y la memoria; permitir que la memoria sustituya a la historia es peligroso. Mientras que la historia adopta necesariamente la forma de un registro, continuamente reescrito y reevaluado a la luz de evidencias antiguas y nuevas, la memoria se asocia a unos propósitos públicos, no intelectuales: un parque temático, un memorial, un museo, un edificio, un programa de televisión, un acontecimiento, un día, una bandera. Estas manifestaciones mnemónicas del pasado son inevitablemente parciales, insuficientes, selectivas; los encargados de elaborarlas se ven antes o después obligados a contar verdades a medias o incluso mentiras descaradas, a veces con la mejor de las intenciones, otras veces no”.

Jesús por su parte advierte en Juan 4:20 “Si uno dice «Yo amo a Dios» y odia a su hermano, es un mentiroso. Si no ama a su hermano, a quien ve, no puede amar a Dios, a quien no ve”. Nos está señalando uno de los caminos a Dios, si no el único, que es el amor fundado en el conocimiento. Siendo éste, el amor fraterno, probablemente el único camino, es más bien Él quien nos encuentra a nosotros siempre que no nos escondamos en el “desconocimiento”, que suele consistir en informaciones parciales, sesgadas y deformadas que nos incitan al odio. Los “datos históricos” se utilizan con frecuencia como armas arrojadizas para atizar el odio, entre catalanes y españoles o entre franquistas o republicanos, da igual, sirve para cualquier cosa. Cuando las “verdades oficiales”, lo que “sabemos” se combate con un mejor conocimiento de las circunstancias, con frecuencia se produce un acercamiento de los seres humanos, que al fin y al cabo es lo que interesa para evitar nuevas guerras y si fuese posible alcanzar algún día el amor entre hermanos antiguamente fratricidas. En nuestras anteriores publicaciones, y esperamos seguir haciéndolo, hemos ido seleccionando importantes retazos históricos que sin pretender convencer a nadie ( lo cual requiere un compromiso personal más profundo con la verdad), podrían conmover ligeramente nuestros cimientos “constitucionales” ( me refiero a los de cada persona). En este sentido, para quien quiera amar un poquito más a su madre ( o al menos una de las madres que ha tenido nuestra historia), o simplemente no odiarla tanto, vuelvo a insistir en el estupendo libro de Vittorio Messori ( criado en el seno de una familia anticlerical y el propio Vittorio se negaba a tener relación alguna con la Iglesia hasta que mejoró su conocimiento): “Leyendas negras de la Iglesia católica”. Ciertas “religiones” promueven el desapego como vía para la liberación e incluso la paz. Jesus por el contrario señala que la verdad nos hará libres, y que esa libertad está muy relacionada con el conocimiento del otro, en dirección de doble vía en la que el amor nos empuja a conocer y viceversa. Para ello, sin embargo, sí debemos desapegarnos de los falsos ídolos, que se encuentran muy vinculados al egoísmo.

En cuanto a León XIII ( 1878-1903), después de estudiarlo, debemos decir que fue un auténtico león. Nacido en 1837 ( Vincenzo Gioacchino Raffaele Luigi Pecci), su pontificado ( que significa “el que hace puentes”) de 25 años ha sido el cuarto más largo de la historia ( después del de Pedro, 35, Pío nono, 31 y el de Juan Pablo II, 25 años). En los años previos se produjo la unificación italiana (1859-70), que supuso la liquidación de los Estados Pontificios y el enfrentamiento radical entre la Iglesia católica y el Estado liberal (especialmente, el nuevo Reino de Italia). La postura moderada que mantuvo en estos temas el cardenal Pecci lo convirtió en un candidato idóneo para suavizar las tensiones.

Si tu intención es seguir odiando y destruyendo ( intelectual o materialmente), basado en unos supuestos agravios presentes o pasados, mejor no leas, mejor no te informes de todo aquello que no concuerde con tus datos previos y que no venga de “fuentes fidedignas”. Por suerte o por desgracia, en los años previos de mi media vida ( espero) han predominado las lecturas no ya ateas, sino de corte claramente anticatólico ( de las cuales podría dar larga lista), y sólo en los últimos años he incorporado una corta lista de obras que han modificado sustancialmente mi visión de las cosas y las personas, de forma que considero que actualmente me encuentro mucho más ligado a éstas y cada vez menos a aquellas, descosificado.

http://foro.unioncatolica.com/viewtopic.php?f=11&t=37

La Iglesia Católica en contra del “Progreso”

¡ Pero qué barbaridad! ¿ cómo se puede estar contra el progreso?… Ahora lo voy entendiendo, aunque mira que me ha costado. Ha sido como una epifanía, una revelación que modifica mi comprensión epistemológica del mundo, y que veo muy difícil de transmitir aunque lo intentaré, puesto que considero que es fundamental para entender qué ha pasado y qué podemos esperar de este mundo.

Hace unos pocos años leí o escuché, o soñé, no lo recuerdo, que la Iglesia había condenado en el siglo XIX la electricidad como cosa del demonio. El caso es que acepté la noticia con indudable convicción; para qué me la iba a cuestionar si coincidía plenamente con mis prejuicios respecto a la Iglesia. Se ve que con los años me he vuelto algo más crítico, consciente de mi ignorancia, y trato de asegurar mis datos e informaciones lo mejor posible antes de emitir un juicio, que siempre intento mantener como provisional mientras pueda. Al tiempo quiero ser comprensivo con las diferentes épocas y personas, pues desde la mentalidad actual y a toro pasado resulta muy fácil pasar factura. Esperemos que cuando nos tengan que juzgar a nosotros tengan también en cuenta estas consideraciones.

http://foro.unioncatolica.com/viewtopic.php?f=6&t=35

 

A todos los cristianos que viven “ricamente”: ¡ estamos en guerra!

Mañana comienza la Escuela de Verano organizada por Unión Católica http://blog.unioncatolica.com/?page_id=456 . Cuenta con ponentes de los de sin pelos en la lengua, entre los que además de los locales voy a destacar a Luis María Sandoval, historiador y Presidente de la Escuela Española de Estudios Políticos. Todavía quedan unas pocas plazas disponibles. El mundo islámico está en pie de guerra, armados y pertrechados, y muchos otros grupos de presión, lobbies, luchando por sus “derechos”. Nosotros solemos decir “que Dios nos coja confesados”, y sí, confesados pero no sentados, dormidos y atolondrados. Los animo a todos a que se incriban pues realmente es de lo que merece la pena, es justo y necesario.

A todos los bautizados y confirmados: ” ¿ no sabeis que sois templo de Dios y que el Espíritu Santo habita en vosotros?”, repite San Pablo con frecuencia ( I Cor 3,16). Un día de Pentecostés, Pío XI iluminado por el Espíritu Santo, concibió la Acción Católica. Pensaba en una movilización universal del laicado prolongando la jerarquía. Alguien entonces dijo: “qué gran general si tuviese soldados”. El decreto Apostolicam actuositatem del Concilio Vaticano II exige de los laicos “un apostolado más amplio y mucho más intenso”.

El Papa Francisco ha dicho recientemente que estamos en la 3ª guerra mundial ( http://m.euronews.com/es/307487/ ). En muchos países nuestros hermanos cristianos se encientran ante este dilema: apostasía o martirio. En occidente la mayoría ha apostatado directamente, y en general sin darse ni cuenta. Yo no sé si es la tercera, la sexta o la última, pero ciertamente ¡estamos en guerra!

http://foro.unioncatolica.com/viewtopic.php?f=7&t=33

 

 

POLÍTICAMENTE CORRECTO

Esta expresión se comenzó a emplear los años 90 para ridiculizar la actitud de adaptación conformista al espíritu de los tiempos. No se trata sólo de una serie de eufemismos, sino que señala un alineamiento ideológico normativo mundial posmoderno ( pensée unique dirán los franceses)… y “post-todo”. La idea va más allá, hasta el punto de modificar conceptos y de poner en duda la propia realidad.

– Valores al alza ( comprar): igualdad, neutralidad, derechos ( sobre todo sexuales y reproductivos), calidad de vida ( “vivir la vida”), solidaridad, tolerancia… Y muchos más ( www.dialoguedynamics.com )
– A la baja ( vender): familia ( tradicional), tradición, maternidad, hijos, sacrificio, complementariedad, caridad, autoridad, apertura a la trascendencia… Estos valores apestan a fundamentalismo, oscurantismo, discriminación y otros estereotipos que hay que “deconstruir”.

Hay que reconocer que al menos en parte es una reacción contra ciertos abusos como el autoritarismo, el machismo, la dureza de corazón… Lo cual ha facilitado el que se haya impuesto silenciosamente y sin resistencia. Pero estos nuevos valores no han sido paridos por el pueblo, sino por grupos de presión ( lobbies, expresión inglesa del siglo XVIII, acosaban en el “vestíbulo” a los parlamentarios para presionarlos en su propio beneficio) “iluminados”, con sus propios intereses, que están guiando a la humanidad hacia una “nueva era” que por supuesto será mucho mejor. No me quiero poner irónico, pervasiva tendencia mía en la que aflora toda mi impotencia. El tema es demasiado serio, tan serio como la propia vida. Como suelo decir el problema no es morir, sino el no llegar a vivir. Y vivir no es tener mucho de todo: muchos viajes, muchos amores, muchos móviles, mucha velocidad… De hecho eso no son más que las prisas de quien siente que ya se muere; de los que son muertos en vida en busca de últimos placeres.

El lenguaje PC ya no sólo lo hablan los expertos sino también los niños, que lo aprenden en la escuela y en la tele y en todos los lugares del mundo. De la izquierda a la derecha, de oriente a occidente, todo el mundo lo comparte. Con esta nueva justicia distributiva ya no es “a cada uno lo suyo” ( suum cuique), sino lo igual para los diferentes ( mismo salario a menor esfuerzo, por ejemplo) o “discriminación positiva” ( mayor recompensa por pertenecer a un grupo de riesgo, sin atender a las condiciones individuales ni a las necesidades generales), dividiendo el mundo en abusadores y abusados, buenos y malos, obreros y empresarios, modernos y anticuados prejuzgados de antemano.

No quiero dramatizar ni presumir de “correcto” pero, por favor, estemos atentos, no nos dejemos contagiar por estos virus tan funestos sin presentar resistencia. Sabemos que el mundo está muy mal pero eso no lo justifica todo. Detrás de tanta tolerancia se puede ocultar la peor de las intransigencias y totalitarismos; hay virus que penetran muy facilmente, que no despiertan las defensas, y que sin embargo acaban con el organismo en menos de un periquete. Vampiriza aspiraciones universales de la humanidad: como la promoción de la mujer, la autodeterminación de los pueblos, un mayor respeto por el medio ambiente… pero impulsado por esta poderosa dinámica nos lleva a abandonar insensiblemente otros valores y nos encuadra en proyectos cuyos objetivos son definidos por otros y de los que es difícil salir. El mayor peligro es el de atraparnos en una perspectiva puramente inmanente, despojada de trascendencia, en la cual queda carentde sentido cualquier tipo de valor y realización.

Tampoco pretendo demonizar, de hecho debemos estar atentos también a las oportunidades que a mar revuelto presenta el mundo para nuestro barco, el arca de salvación de la humanidad. El “más allá” no debe ser excusa sino incentivo para el “más acá”. No se trata de ser otro grupo de rebeldes ni de una guerra de palabras, sino de predicar con el ejemplo estando atentos a los acontecimientos. Tenemos ya muchas parejas de hecho y pocos hijos, y pocos que salgan derechos.

La gente no quiere elevar el debate moral, quizá porque requiere algún esfuerzo ( “estoy tan cansado que no quiero ni pensar, que otros piensen por mí, todo está ya decidido”), y tal vez porque ya no le ven sentido. Una vez salidos del sistema formativo, que parece destruir definitivamente las ganas de leerse algún rollo de estos ( ¡ te felicito y doy gracias por llegar aquí!), nos conformamos con las campañas de “sensibilización y concienciación” respecto a la prevención del SIDA por poner un ejemplo, guiados por los “expertos”. Nos basta con rasgarnos las vestiduras cuando ocurre alguna barbarie, sin percatarse de que de aquellos polvos estos lodos. La formación y el compromiso requieren un sacrificio frente al que, para evitar el sufrimiento, la mejor anestesia parece ser la risa: reirse de todo hasta que se caigan los dientes, por lo natural o por accidente… y si no es suficiente un poquito de yoga con yogur desnatado suele sentar bien.

Bien visto todo esto parece la más sutil de las dictaduras diseñadas hasta el momento.
Hay muchas injusticias sociales por las que combatir, pero también estamos muy necesitados de una revalorización de la vida, que actualmente cotiza muy bajo. No me molesta la opinión de que la vida sea un chiste con un final triste, sino que se nos venda como un verdad demostrada y sin posible crítica. A este paso el mundo no acabará en un gemido sino en un unánime silencio, o quizá con una gran a ovación de despedida.

No debemos ver en esto una guerra contra nadie en este mundo, sino lograr discernir lo que son las luchas de poder, aunque sea el poder de la “razón”, los poderes y ambiciones ocultos, los egoísmos escondidos en celofanes magníficos, la desnudez del emperador aunque se presente emperifollado de extraordinarios atuendos. En esta dinámica del poder y la razón nuevamente el amor, el verdadero, después de tantas falsas ilusiones, es el punto de enganche que nos debe rescatar a todos. De nuevo Cristo desnudo, escupido y abandonado, sangrante en una cruz, nos repite el Ecce Homo de la ética insuperable y del “desarrollo sostenible”.

Los ingenieros sociales construyen su nueva Torre de Babel sobre arena y las grietas del edificio son cada vez más flagrantes. Muchos cristianos, malinterpretando la invitación al diálogo, se han dejado seducir por la nueva ética confundiendola con la doctrina social de la Iglesia; consciente o inconscientemente trabajan contra sí mismos cuando no disciernen. Hay mucho trabajo que hacer dentro de la misma Iglesia. Se necesita valor para ir contracorriente.

( Este artículo está basado en el Cap. 15, escrito por Margarite Peeters del libro ¿ Democracia sin religión?: ¡ cómprenlo!, muy aprovechable).